Reciben a los ‘Fieles Difuntos’ con altares en Juchitán

Agencia Quadratín

Juchitán, Oax. Los habitantes de Juchitán, centro comercial del Istmo de Tehuantepec (Sur de Oaxaca), celebran los dos últimos días de octubre a sus muertos.

El 30 corresponde exclusivamente a los habitantes de la parte sur de la población, mientras que el 31 lo realizan los habitantes de la parte norte.

El Xandú comienza con nueve rezos. Para los recién muertos, tres  meses antes del mes de octubre, se les celebra  el  Xandú yaa  (Todos Santos reciente).

Si el zapoteca fallece en agosto, su Xandú se efectúa  al año siguiente,  según las creencias, el alma no llega aún a la mansión de los muertos, va en camino. Si el  familiar cumplió dos años de haber partido se le celebra el Xandú guiropa (Segundo Todos Santos), éste es menos ostentoso.

Durante la primera visita del alma, los altares se adornan con flores y frutas de la temporada, las mismas que atavían los pórticos de las casas en donde se celebra el Xandú yaa.

Las almas llegan acompañados de un melancólico y frío viento conocido por todos como bii yoxho (Viento viejo).

Los altares colocados en la parte central de una casa tradicional zapoteca, en estos días se adornan de dos maneras, con biguié’ o escaleras.

El biguié’, de acuerdo a la explicación del investigador Víctor Cata, “es un marco de madera tapizado de flores de cempasúchil, cordoncillo, de frutas, de pan, de panes  decorado de turrón de azúcar con el nombre del difunto,  que se coloca  entre dos soportes de madera sembrados en el piso, adornados a su vez con enormes pencas de plátano y cañas de azúcar que se alzan en el arco sobre las ofrendas.”

En tanto, los altares se  construyen  al pie del  altar con  nueve o siete escaleras (que representan  los niveles del inframundo) partiendo de arriba la más pequeña hasta el piso la más larga, éstas  se cubren en su totalidad de una tela blanca, luego se coloca el papel de china picado, cada escalón es cubierto de flores, frutos, bebidas, comidas, veladoras, todo lo que el difunto saboreaba en vida.