Trio d’Argent en San Pablo

A las ocho de la noche sería el concierto del Trio d’Argent en el claustro del Centro Cultural San Pablo. Desde quince minutos antes, la gente llenaba los asientos para el concierto, hojeaban el programa de mano y se preparaban para pasar una velada en compañía de grandes músicos. Al sonido de la tercera llamada, los integrantes del trio entraron tocando sus flautas de bambú. Junto con las notas se paseaban por todo el Claustro.

Este evento fue una fiesta musical, donde Michel Boizot, Francois Daudin – Clavaud y Xavier Saint-Bonnet, integrantes del grupo, deleitaron al público al interpretar melodías de François Daudin, compositor francés, y música tradicional oaxaqueña.

“Tahara, girafe d’egypte” (Daudin) fue la primera pieza. Siguió “Quatre couleurs de Oaxaca” (Dazzi) que dio paso a “La suite nomade” una obra de François Daudin elaborada especialmente para el trío. Ésta se conforma de ocho movimientos, uno dedicado a Huitzilopochtli.

Estas tres canciones pueden considerarse la primera parte del concierto, donde fueron ejecutadas obras francesas. La segunda fue dedicada a música tradicional del estado. “No podíamos venir a Oaxaca sin tocar ‘Dios nunca muere’”, fue la frase de uno de los flautistas antes de interpretar el (considerado) himno oaxaqueño.

Junto con las notas que escribió Macedonio Alcalá la gente fue poniéndose de píe como una señal de respeto. “La llorona” y “La sandunga” recibieron la misa respuesta del público. Algunos asistentes se balanceaban en su asiento al ritmo de la música. Las melodías tuvieron un arreglo de François Daudin.

Utilizaron diferentes tipos de flauta, pasaron de la de bambú, a la transversa o al flautín bajo, ya fuera en una misma pieza o entre una y otra.

Después de casi noventa minutos en que los franceses mostraron la magia del aliento humano, concluyeron el espectáculo con “Somos tres”, otra composición local que generó empatía en el Trio d’Argent.