* Al realizar la Coronación Pontificia de la Virgen de Juquila, el Nuncio Christophe Pierre llamó a construir una nueva sociedad, alejada de la violencia.

 

Por Guadalupe Espinoza Belén

Santa Catarina Juquila, Oax.- El Nuncio Apostólico Christophe Pierre, enviado del Papa Francisco desde el Vaticano, fue el encargado de coronar a la Virgen Inmaculada de Juquila, la tercera imagen mariana más visitada en la República Mexicana y la segunda coronada después de 110 años en el estado de Oaxaca.

En su intervención, afirmó que la Virgen de Juquila “nos quiere unidos”, ya que la mejor corona que se le puede otorgar a la Virgen de Juquila, “es la que se ofrece estando unidos en el amor mutuo y solidario, estrechando los lazos de la fraternidad”.

En el Cerro del Azufre, en Santa Catarina Juquila, ante poco más de doce mil fieles, políticos de los tres niveles de gobierno y académicos, ponderó que “es necesario comprometernos a favor de la reconciliación y la paz, en la ayuda generosa y constante al hermano que sufre y está necesitado”.

Refirió que la fiesta que se celebra en momentos difíciles ha de suponer un estímulo fuerte para la transformación de nuestra la sociedad y el mundo, “la corana no puede acabar hoy”, anexó.

Ponderó que es necesario caminar hacia Dios, reunidos como hermanos, “la Virgen nos convoca a sanar y a fortalecer a las familias desde el amor auténtico, nos quiere -no hay que olvidarlo- nos quiere unidos y reconciliados… entonces que la Virgen María logre con su amor la paz de todos”, expresó.

Enfatizó que la Virgen María debe tocar el corazón de aquellas personas que insisten en promover la violencia y malestar, para que los mueva a trabajar sobre la victoria venciendo el egoísmo y la victoria del respeto frente a la soberbia.

Ante miles de asistentes, que poco les importaron las condiciones climáticas, se pronunció por la reconciliación social en Oaxaca, “con la fuerza del espíritu debemos dejar de ser observadores, sino actores constructivos para responder a las necesidades y anhelos profundos del corazón humano, nos urge a todos levantar la esperanza y la luz y la fe en Cristo Jesús, desde las familias, de la mano de la santísima Virgen”, citó.

Fieles católicos se sumaron al juramento para comprometerse en el trabajo de la reconciliación y la paz. Empresarios, intelectuales, personalidades representativas en distintos ámbitos de la sociedad también fueron nombrados embajadores de la reconciliación en Oaxaca.

Asimismo, pidió por la reconciliación en la entidad, rogando frenar a aquellos que incitan a la violencia para sanar y fortalecer a las familias desde el amor auténtico, “ya que la Virgen nos quiere unidos, reconciliados”, recalcó.

De su lado, el arzobispo de la Arquidiócesis de Oaxaca, José Luis Chávez Botello, señaló que la coronación de la Virgen de Juquila “representa una inmensa alegría, ya que convivimos como hermandad, y con este acto se impulsa un llamado de lo que nuestra señora inmaculada Virgen de Juquila quiere de nosotros, no solo vernos juntos, sino unidos compartiendo lo mejor de nuestra vida como buenos hermanos”.

Al mismo tiempo realizó un llamado para orar por la paz y a pedir al señor que suscite en todos, un auténtico deseo de diálogo y reconciliación para Oaxaca.

Al evento asistieron poco más de 200 funcionarios públicos del Estado y la ciudad de Oaxaca, dos Senadores y once diputados federales del Congreso de la Unión, doce delegados de diferentes instancias del gobierno federal en el Estado de Oaxaca y 135 presidentas y presidentes municipales entre ellos.

La corona de la virgen fue elaborada en oro, labrada por artesanos de Jalisco.

El santuario de la Inmaculada Virgen de Juquila es considerado el tercer lugar más importante de México para la grey católica, después de la Basílica de Guadalupe en la capital del país y el templo de San Juan de Los Lagos, en Jalisco.