Ciclo de cine en el marco de la FILO

La Feria Internacional del Libro Oaxaca 2014 organizó una serie de proyecciones de cine enfocadas a su país invitado, Colombia. Este ciclo fue presidido por Julián David Correa, director de la Cinemateca Distrital (Bogotá), y tuvo a la Biblioteca Andrés Henestrosa (BH) como una de sus sedes.

Las actividades comenzaron el lunes 3 de noviembre con una charla de Correa además de la proyección de Garras de Oro que combina el cine mudo con los recursos de una historia romántica para relatar la separación del departamento de Panamá de Colombia.

Siguiendo la misma dinámica, el martes 4 continuaron las actividades con Agarrando pueblo, La Cerca y Mu Drua. La primera es una crítica a los cineastas que explotan la miseria con fines mercantilistas; el segundo, cuenta un periodo de conflicto civil en Colombia conocido como La Violencia; el último presenta las tradiciones y transformaciones de la comunidad de Cañaduzales de Mutatá, Antioquia.

Leidi y La gente de la universal fueron las cintas con las que culminaron las actividades en la BH, sin embargo el ciclo continuará en espacios como Café Central, el Centro Cultural El Venadito, y la Cruz de Piedra (Xochimilco), consulta la cartelera en www.filoaxaca.com.

En palabras de Julián David Correa

—¿Cómo fue la curaduría de este ciclo?

—Una curaduría es plantearte una pregunta, en mi caso fue cómo puedo mostrar la diversidad del cine colombiano y la respuesta es esta breve selección en la que le digo a los mexicanos –y a los colombianos- que Colombia ha tenido historia del cine hace muchos años, que tuvo un periodo de cine mudo muy interesante, como Garras de oro. Esta selección también trata de diversidad, Agarrando pueblo, La Cerca y Mu Drua, cada una se habla en un idioma distinto, también en los filmes se muestran cosas terribles, graciosas, eróticas, a un Colombia rural o al que tiene mares…

—¿Cómo complementa un ciclo de cine a una feria del libro?

—Yo creo que todos los seres humanos hemos contado cuentos, desde la época de las cavernas; las letras y el cine son una forma de relatar cómo es el mundo, en ese sentido creo que son hermanos, como todos los bienes culturales. Lamentablemente hay una gran cultura en la que no nos damos cuenta que cuando vemos televisión, leemos o escuchamos música, no sólo estamos pasando un buen rato sino construimos nuestra identidad. El cine y los libros nos ayudan a hacer lecturas críticas del mundo y entender que no sólo pasamos el rato sino que nos transformamos.

—¿Qué importancia tiene que espacios como bibliotecas se abran a estas manifestaciones culturales?

—Las librerías son como las embajadas de mi país, son mi hogar, no importa el idioma. Pienso lo mismo de bibliotecas y centros culturales, son lugares en los que puedo sentirme cómodo y acompañado por el pensamiento de mucha gente que vivió antes, ése que está en libros, cine o revistas y me despiertan curiosidad. Es fundamental que haya bibliotecas, que estén llenas de libros y además de ejercicios vitales de pensamiento como puede ser ver una película.