Mitla pasó de la desgracia a la fiesta forzada del ‘pan y circo’

Agencia JM

  • Los habitantes celebraron en un clima sombrío y de incertidumbre la fiesta anual de la población; no hay obras, pero el edil regaló un costoso cartel musical.

Sorprendidos una vez más por la capacidad camaleónica del alcalde de  San Pablo Villa de Mitla, el panista Jaciel García Ruiz, para pasar de la desgracia a la fiesta en cuestión de días, los habitantes celebraron en un clima sombrío y de incertidumbre la fiesta anual de la población.

Llama demasiado la atención que con promoción se quiera quitar la imagen de una administración que a un año de haber comenzado, no hace más que provocar que se extrañe  a la versión original de aquel presidente municipal de haces dos trienios, aquel que luchaba por los intereses de su pueblo, que exigía al Gobierno Estatal  y Federal cumplir sus obligaciones.

Ahora en Mitla no pasa nada, no hay obra, no hay programas sociales propios, no hay aquella capacidad de enfrentar las situaciones que en el día a día surgen, en el peor de los casos, quienes se atreve a no estar de acuerdo y denunciar que la “paz y el progreso” no llegan, son agredidos, amenazados, visitados por la policía municipal o el secretario municipal Gilberto Juárez en sus domicilios. 

Es de indignación pública que lo que antes era con el propósito de recaudar fondos para las necesidades de grupos vulnerables de la población, como lo era la organización de la Feria anual y el baile popular, ahora se vuelva el instrumento para hacer “un regalo” a la comunidad. Entonces ¿De dónde se obtuvo el  dinero de la organización y pago de artistas si la comunidad no cooperó? ¿Por qué en todas las declaraciones se habla de que no hay recurso para lo más elemental, pero en unos momentos de baja popularidad se opta por un cartel de presentación que causaría envidia en cualquier municipio de más de cien mil habitantes?

Nada cambió, no aprendieron nada los mitleños de los episodios tristes recientes en la población, de la tragedia que fue ocasionada por un miembro de la autoridad, y que por salvar el capital político en la temporada electoral,  lo que se recibió en la población fue una explicación pero lejana, ofrecida en la Ciudad de Oaxaca, dejando solo al regidor infractor a su suerte, así es, la cabeza del municipio no asumió la responsabilidad que por mandato constitucional tiene en sus manos, que dicho sea de paso, ganado en las urnas por voluntad del pueblo de Mitla.

La sabiduría popular dice que segundas partes nunca son buenas, en este caso la regla adquiere ese sentido. Después de casi 400 días de gobierno, Mitla carece de políticas públicas claras, no se observa un avance en casi ninguno de los frentes de necesidad, nadie explicó por qué el Gobernador del Estado rehusó ir a Mitla a celebrar una Audiencia Pública, anunciada con bombo y platillo, además de trabajos forzados en la calle Galeana. ¿Qué vio el Gobernador que en Mitla se guarda silencio?