El cartón político

Por Alinka Miroslava Ordaz García*

¡Bien por el caricaturista Boligán! quien el pasado siete de enero recibió de la revista “Política”, versión europea, el premio al mejor cartón político. Su dibujo fue con relación a los ataques del año pasado en París, Francia. ¡Bien por él, pues fue el único latinoamericano que recibió un premio durante esta edición! Y por supuesto, ¡bien por el periodismo de opinión! que está dando frutos tanto en la construcción de la opinión pública de una sociedad cada vez más participativa, como en la construcción de artistas capaces de sintetizar con trazos y fotografías los problemas que persiguen a las sociedades.

La caricatura política es una de las expresiones más viejas del periodismo. Tan sólo en México encontraremos periódicos y revistas que datan del año de 1870 como ‘El Ahuizote’ hasta los que conocemos hoy en día, por ejemplo El Universal, de quien es colaborador Boligán. El cartón político consiste en una forma humorística de hacer crítica a los hechos que agreden a una sociedad así como a las figuras del ámbito político, en especial.

No obstante, los dibujos, a veces ácidos, no han sido aclamados ni bien recibidos por algunos. Regresemos al 2015 cuando sujetos identificados como yihadistas atentaron contra las instalaciones y miembros de Charly Hebdo, durante el ataque murieron doce personas, entre ellos cuatro caricaturistas. A raíz de las publicaciones de Hebdo se desató una especie de “guerra” por las inconformidades entre ambas partes, la revista satírica y los que no concordaban con ella.

A unos días de cumplirse el primer año luctuoso de los ataques al semanario francés, Charlie Hebdo, publicó una caricatura del caso de Aylan, el niño sirio ahogado en una costa turca, en el dibujo se plantea la incógnita en qué se hubiera convertido el infante de seguir con vida, ellos mismos responden “Manoseador de culos en Alemania”, según esto por las agresiones sexuales ocurridas en Colonia donde se involucraron a algunos refugiados. La publicación de la revista obtuvo una respuesta por parte de la Reina de Jordania cuando utilizó una caricatura de Osama Hajjaj en sus cuentas personales. El dibujo planteaba la misma interrogante que Hebdo, pero se contestaba de forma positiva, viendo un futuro prometedor para el niño.

No hay justificación para las respuestas violentas contra la libertad de expresión; sin embargo, el poder de la caricatura política puede resultar igual o más fuerte que el de las palabras verbales o escritas en los medios informativos. La composición y los elementos en el cartón político van cargado de simbolismos, en él se puede criticar los interés y las acciones de los grupos políticos, a la religión, a las instituciones y organizaciones e incluso a la misma sociedad.

Lo cierto es que la caricatura política puede incomodar o agredir los intereses y afinidades de otros. El hecho es que todos debemos considerarla como parte de la libre expresión. El caricaturista sólo está identificando aquello que no concuerda con el deber ser y lo plasma. Por otro lado, como periodistas habría que pensar hasta donde no estamos metiéndonos con los sentimientos de las personas, usar la ética antes que nada debe ser el principio de todo.

Nos damos cuenta de la fuerza y el poder de la caricatura política, y volvemos a felicitar a esta modalidad de hacer periodismo. ¡Bien por el cubano Arístides Hernández!, pues hace unos días ganó el Concurso de Caricatura Política Ranán Lurie realizado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Esto nos da más esperanzas e incentiva la participación en el cartón político en América Latina.

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* Estudiante de Ciencias de la Comunicación.