BMX sobre rampas de sal desde Bolivia

  • El rider venezolano Daniel Dhers decidió que era tiempo de ser un poco más extravagante y construyó rampas de sal en la mitad del Salar de Uyuni en Bolivia.

Daniel Dhers, atleta venezolano de BMX, se dio a la tarea de realizar algunos de sus mejores trucos en el Salar de Uyuni, lugar que se encuentra a 3,600 metros sobre el nivel del mar y donde la presión atmosférica produce una escasez de oxígeno en la sangre haciendo que cualquier tipo de actividad física sea mucho más desgastante para el cuerpo humano.

“Creo que este fue el proyecto más duro que he hecho en mi vida, el escenario es increíble pero andar en bici a esta altura es una locura. Los primeros días daba una vuelta y tenía que parar 5 minutos”, explica Dhers, el cinco veces medallista de oro en BMX Park en los X-Games. “Además cuando está despejado se pone muy caluroso, pero cuando una nube tapaba el sol, me congelaba”.

Algunas personas del pueblo boliviano Colchani, ayudaron a construir las rampas de sal diseñadas por John Saxton de Skidmark Parks. “Con la base de ladrillos y una mezcla secreta, co­nstruimos la estructura para luego suavizar las curvas”, cuenta Daniel Dhers que comenzó este deporte a los 12 años.

Con 10,582 km2 de sal, el Salar de Uyuni es el mayor desierto de sal del mundo, visible desde el espacio, lo cual lo hace cinco veces mejor para la calibración de satélites que la utilización de la superficie del océano. Un horizonte plano, clima hostil y una altura inigualable retaron a Dhers, quien se esforzó al límite para lograr sus mejores trucos en tales condiciones.

“Todo el proyecto fue una locura. Tenemos a Daniel, que es uno de los mejores riders en el mundo, y lo dejamos en medio del desierto de sal a una altura increíble”, afirma Kyle Carlson, director y editor de VitalBMX.com.

“Obviamente cuando haces una rampa de sal, la transición no va a ser perfecta. Mientras él está acostumbrado a montar condiciones impecables, sin este reto no tendríamos nuestro premio, así que felicitaciones a Daniel por hacer que todo funcionara.”