Responsabilidad periodística

Texto de Sonia López Hernández*

El protagonismo de los medios de comunicación en la sociedad actual es innegable. Independientemente de qué consumimos o de si es en televisión, radio o internet, el público construye “la realidad” y forma su opinión acerca de ella a través los medios.

Así, la falta de precisión, el rumor y la falta de contraste de fuentes, es muestra del trabajo irresponsable que causa funestas consecuencias en personas o instituciones.

En un estado de derecho como México, es impostergable que los medios de comunicación asuman su responsabilidad como un poder, uno que –ha dicho el jurista Jorge Carpizo– contribuye en gran parte a fijar las maneras de pensamiento de la sociedad; a establecer la agenda de los asuntos políticos, sociales y económicos que se discuten; a crear o a destruir la reputación de una organización, persona o grupo de personas.

Un ejemplo ilustrativo reciente es la expectación alrededor la instantánea del fotógrafo Jamie Lorriman, en la cual una mujer camina junto a un grupo de personas que atienden a una de las víctimas del atentado de Londres del pasado 24 de marzo. Algunos medios publicaron fotografías con esa mujer y la especulación de su actuación en los hechos; no esperaron la confirmación de las autoridades ni corroboraron fuentes de información, y mucho menos investigaron. Pero también las redes hicieron eco para transmitir la imagen denostando a la mujer. Ante esto ella, de quien no se sabe su nombre, manifestó en el portal Measuring Anti-Muslim Attacks que la juzgaron por su vestimenta.

Eso evidencia el poder de los medios. Basta pensar en los efectos psicológicos o sociales que tiene sobre una persona, su familia, su trabajo y su círculo social, la publicación de noticias falsas pero que afectan gravemente su prestigio, reputación y honor, o de aspectos de su vida íntima completamente legales y que no deberían trascender más allá de los recintos donde los actos se realizaron.

Lamentablemente, hay más casos de este tipo. Recuérdese el día 28 de marzo pasado un hombre que presuntamente cometió robo en el municipio Villa de Corzo, San Cristobal Chiapas, fue expuesto con una cartulina con la leyenda “soy rata”. O en otro rubro, los custodios de ‘El Chapo’ que “frente a las pantallas y platicaron sin mostrar preocupación o alarma” según observamos en el video difundido en Primero Noticias, por Carlos Loret de Mola.

No se trata de si son o no culpables después de un proceso judicial justo, sino de que los medios no deben actuar irresponsablemente y atentando con uno de los principios de la profesión, a saber ser veraces, al sentenciar mediáticamente con una nota, una fotografía, un video o un comentario, a quien no ha sido juzgado por la ley. Incluso si suponemos que hay culpabilidad, la realidad es que los medios no deben actuar de forma simplista al adjudicar motes “vendibles”, ni afirmar hechos que no han sido corroborados por las autoridades competentes. Su actuar debe ser cauteloso y en completa observancia de la ley y el estado de derecho.

Los medios de comunicación, y sus reporteros, deben asumir su responsabilidad como líderes de opinión. En especial en un escenario como México donde ante los hechos de violencia hay ambientes de ira y deseo de venganza.

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* Profesora investigadora en la Universidad del Mar Campus Huatulco.