Jaime Brena, un retiro de ensueño

Luego de comenzar su carrera un 22 de junio de 1999, el oaxaqueño Jaime Brena Núñez se retira tras 21 años de portar la franela de los Guerreros de Oaxaca

Por Territorio Score

Oaxaca, Oax.- Su madre limpia las lágrimas de sus mejillas. Tal y como cuando daba sus primeros pasos, ella estuvo a su lado. Su esposa y tres hijos también lo acompañan fielmente. Sienten un gran orgullo por lo que consiguió…

La emoción se esparce en el Eduardo Vasconcelos. De pie, todos los presentes le ovacionan.

Es Jaime Brena Nuñez, quien, tras 21 temporadas en el beisbol profesional de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) con los Guerreros de Oaxaca, se retira el domingo 7 de abril.

Previo al tercer juego de la serie frente a Olmecas de Tabasco, expusieron en el pentágono los cinco Guantes de Oro que conquistó en su carrera. En su semblante ya mostraba una mezcla de sentimientos , alegría y nostalgia, pero, sobre todo, satisfacción, por haber hecho historia con el equipo de su tierra.

Enseguida dio inicio lo que fue su último juego activo en la LMB, en su primer turno esquiva el golpe del abridor Garza y se poncha en la cuenta máxima. Pero en el siguiente, fiel a lo que lo identificó a lo largo de su carrera, se reivindicó y conectó lo que sería su último hit como profesional.

Para el cuarto capítulo, a la defensiva, prende la reversa para atrapar un elevado en el jardín derecho y conseguir el primer out mientras su esposa y sus padres arriban al palco de esa zona para alistarse para el homenaje.

Ya en la quinta entrada vuelve a estallar de alegría el estadio al escucharse en el sonido local que nuevamente toma turno el orgullo del beisbol oaxaqueño, el emblemático número 10 de la tropa zapoteca, quien siempre fue garantía en la segunda base.

En las gradas aparece ese enorme plotter con la frase: “El 10 es leyenda” y él responde con una línea que gracias a un error permite que vuelva a embasarse y tras un imparable, corre a toda velocidad con esa agilidad que siempre lo identificó, y desde la inicial logra estacionarse en la tercera colchoneta.

Tras caer el primer out del quinto inning, llegó un momento sorpresa para él, la entrega de un reconocimiento por parte del propietario de los Guerreros, Alfredo Harp Helú, quien acompañó a Brena con su hijo Santiago Harp Grañén.

Lo escoltaron y apoyaron en este instante inolvidable sus padres, esposa e hijos.

El estadio completo se entregaba a Jaime Brena con una algarabía y reconocimiento tal y como si el equipo estuviera ganando el segundo campeonato de su historia.

Enseguida, escoltado también por Alfredo Harp Helú y familiares recibe otra agradable sorpresa: Es fue retirado el número 10 de la organización de Guerreros de Oaxaca y el emblemático número aparece en el fondo del jardín central del estadio Eduardo Vasconcelos.

Él respondía con saludos hacia el graderío ante la ovación y distinción con porras y aplausos que le hacía el público.

Lo despidieron, lo abrazaron todos y cada uno de sus compañeros, por supuesto, el primero de ellos fue su fiel amigo en el club, el cátcher Érick Rodríguez.

Así, sin poder contener la emoción y vaya que era justo, siguió con los ojos enrojecidos y sin evitar una que otra lágrima al tiempo que se paró por última vez a la altura del círculo de calentamiento para darle el adiós a la afición con mano en lo alto y agradecerles y al mismo tiempo su fiel apoyo.

Y así “explotó” el Vasconcelos, tal y como cuando el de San Sebastián Etla pegaba esos hits a la hora cero o dejaba tendidos en el terreno de juego a los rivales.

Se fue el 10, el Capitán Jaime Brena