Maestros Torres Flores, Mendoza Canseco y Vera Bourguet, presentes

Por Evelio Bautista Torres

Profesor en la Facultad de Derecho

Los nombrados son tres de los innumerables compañeros universitarios (alumnos, docentes y trabajadores manuales) que perecieron el año anterior. Los que por sus características especiales reseñamos someramente como una especie de tardío homenaje.

José Francisco Torres Flores (Pepe Torres) fue casi mi contemporáneo pues ambos nacimos al inicio de “los 40”, estudiamos casi toda nuestra instrucción primaria en la insigne Escuela Juan Jacobo Rousseau (Inexplicablemente sustituida con el nombre de Beatriz Ávila García), colegio anexo a la Normal que funcionó en el actual edificio que ahora ocupa el ayuntamiento y bajo la égida de los maestros esclarecidos Herón Castellanos Feria, Margarita Canseco Puga, Nicolás Castellanos Gonzales y Pascual Cervantes Castellanos.

Posteriormente nos reencontramos en la Prepa, en el Edificio Central a partir de los años 1954-55 y al arribo de “los 60” comenzamos nuestra carrera profesional en la Escuela de Medicina y Cirugía él, y éste redactor en la de jurisprudencia.

Pepe Torres por su proverbial bohonomía “caía bien” a todo mundo y sostengo que no sorteó esas tan traídas y llevadas dificultades de la vida estudiantil (y después laboral) o, las pudo resolver con su notoria habilidad y actitud temperamental.

Al graduarse fundó su primer consultorio en Telixtlahuaca a donde diariamente se trasladaba en un Chevrolet 51, al que todo le “sonaba” menos el claxon según sus palabras.

Tengo entendido que por 1965 desposó a la bella chica Justina de Cisneros (Tita), conformando una estupenda familia con sus hijos José Francisco, Gabriela, Gustavo Adolfo y Álvaro (Músicos profesionales el primero y el último, eminente médica la segunda y diplomático de carrera el tercero).

Por su competencia laboró por 3 décadas en el IMSS por “las mañanas” atendiendo por las tardes su consultorio particular, alternado con la función de catedrático de Medicina Forense en la Escuela de Leyes. Memorables fueron sus clases en la citada asignatura sus hilarantes charlas sobre Cristobal Colón y la Malinche y sus interpretaciones poéticas sobre Nervo, Becquer, Renato Leduc; así como las musicales, ejecutando partituras y canciones al acordeón y al piano en incontables tertulias en su hogar y otras casas. Hijo del Abogado José Francisco Torres Gris y doña Adelina Flores y hermano de Luz María y Jorge, así como sobrino del más extraordinario orador oaxaqueño, Roberto Ortiz Gris.

Cuando todavía no se abusaba tanto del Derecho Sindical fue líder del correspondiente al “Seguro” e irradiaba trato tan amistoso que el Dr. Evencio Nicolás Martínez Ramírez lo adoptó como compadre, por extensión!. Pero en la madrugada del miércoles 17 de Enero postpasado, Pepe Torres que fue también uno de mis tres médicos “de cabecera” junto con mi hija Esperanza y la Dra. Patricia Zafra; no resistió a los embates del mal que le atenazaba el pecho. En su sepelio Tita Exclamó: Qué haré ahora sin Pepe?, frase que seguimos haciendo nuestra.

Luis Mendoza Canseco fue también otro prominente maestro egresado de nuestra Alma Mater como Médico y Abogado. Decano en la cátedra de medicina legal en la que fue un ultraespecialista con fama que trascendió las fronteras nacionales al grado que hoy el anfiteatro en donde practicó millares de autopsias como funcionario y práctica académica (con sus alumnos) lleva su célebre nombre. Esperemos que sus sucesores registren sus archivos y editen el tratado que debió escribir sobre la materia, semejante a los textos del francés Baltazar o el argentino Nerio Riojas. Tuve la ventura que el Maestro; quizás porque fungí como su incipiente profesor en Criminología me dedicara una sensible rima literaria pues, siendo un enciclopedista fue por lo tanto un poeta consumado y conversador dialéctico.

Edmundo Vera Bourguet: Hijo del musicólogo Ricardo Vera Castro que nos impartió la clase de gramática. Inició sus estudios en el Instituto de Ciencias y Artes del Estado y los consumó en la Universidad Benito Juárez (como todos los que integramos la asociación denominada Ex-alumnos del Instituto de Ciencias y Artes del Estado de Oaxaca).

Yo lo traté “de lejos” pero siempre le aplaudí después de oir sus brillantes alocuciones en la tribuna del paraninfo compitiendo con sus pares Enrique Pacheco Álvarez, Manuel Ruiz Daza, Moisés Ruiz Cruz, Roberto Euro García Pérez, José Isaac Jiménez Velasco. Leodegario Rodríguez López Etc. en 1959 se alzó sobre todos los citados y, como campeón de Oaxaca alternó en el Teatro Lerdo de Xalapa Ver. El 28 de Julio del indicado año con los representantes de las demás entidades y tras la dramática competencia que duró 12 horas, después de la 2ª fase de “improvisación” obtuvo el subcampeonato nacional precedido por el también alumno de medicina de la Universidad Autónoma de Puebla, Arturo Santillana. Estas memorables justas organizadas rígidamente más o menos por 20 años por el llamado Gran Diario de México, El Universal, en donde antes destacaron otros oaxaqueños como el ya nombrado Roberto Ortiz Griz, alumno del tercer año de Derecho en el Instituto de Ciencias y Artes quien tras dos desempates cardiacos venció nada menos que al alumno del 5º grado de la misma licenciatura Adolfo López Mateos.

Semanas después el discurso con que Ortiz Gris alcanzó la victoria a escala internacional en Washington en un auditorio situado en el piso 23 de un “rascacielos” lo remató con esta frase-cuestión: queréis saber quién será el próximo presidente de México? , ante un rotundo “si” del público agregó señalando con un ademán: Preguntádselo a la Casa Blanca!.

Casi todas éstas referencias las registra el casi incunable texto “El verbo de la Juventud Mexicana” de Guillermo Tardif y, en nuestro modesto concepto, E. Vera Bourguet ha sido el último artífice de la palabra del estado de Oaxaca a escala magistral. Como él también brillaron los paisanos Gonzalo y Genaro Vásquez Colmenares, Fernando Gómez Sandoval (el intelectual que ha ejercido los dos puestos superiores en Oaxaca: Rector de la Universidad y Gobernador del Estado) y Porfirio Cervantes Pérez, aún viviente.

Advertimos que tras un dilatado receso, la organización de estos grandiosos eventos estuvo a cargo de asociaciones devaluadas como la CNOP. Pero ya sus participantes se limitaban a recitar de memoria “piezas oratorias” previstas en un “temario”; quizás con un tono prosopopéyico pero sin el fondo del discurso como pieza estética y sociológica.

La palabra es para decir la verdad, no para destruirla según un clásico enunciado. Y, en efecto, como la oratoria requiere talento, letras y academia, eso no significa que excepcionalmente tengamos la fortuna de escuchar a jóvenes y natos oradores. Doy fe de la velada en que Vera Bourguet en polémico decisión alcanzó el subcampeonato comentado porque el suscrito, como estudiante del 4º o 5º año de Bachillerato conformé la comitiva o “porra” que dirigida por Carlos Aldeco Reyes viajó a Jalapa en un autobús “de segunda” de la compañía Fletes y Pasajes! Para estar al lado de nuestro extraordinario concursante. Agrego que Edmundo Vera fue estudiante de guitarra avanzada y luego docente de nuestra Escuela de Bellas Artes.

Esta es la reminiscencia de tres exponentes de la Universidad de la Nación Oaxaqueña quienes se han despedido de nosotros –lo mismo que hoy, el jurista Jorge Martínez Aragón- después de navegar por los océanos del tiempo.