Donají, el “Alma Grande” de Oaxaca

Con éxito se vivió la 8va. de la representación de la leyenda que narra la historia de amor y heroísmo de la princesa zapoteca.

De la Redacción

Oaxaca, Oax.- El cielo de la Verde Antequera cobijó el renacer de la princesa zapoteca, “Alma Grande”, cuya historia de amor y heroísmo da identidad al municipio de Oaxaca de Juárez.

La Rotonda de las Azucenas se iluminó una vez más para vivir la octava de “Donají, La leyenda”, representación dancística y teatral que este 2019 cumple 37 años de cautivar a miles con su encanto.

El Auditorio Guelaguetza lució abarrotado, y en punto de las 8:30 las luces se apagaron y el sonido prehispánico de los caracoles y tambores anunciaban el inicio de la gala.

Una noche esplendorosa fue el marco perfecto para anunciar el nacimiento de la Donají, producto del amor entre el rey zapoteca Cosijoeza y Pelatzilla; mujeres con elegantes trajes inundaron el escenario para dar muestra del folclore de las fiestas de esa época.

Más de 11 mil personas observaron atentas el espectáculo lleno de magia, simbolismo y color, acompañado de música prehispánica que retumbó en los corazones de oaxaqueños y visitantes.

La leyenda cuenta que la princesa Donají nació en Zaachila, capital del pueblo zapoteca, una bella niña que creció rodeada de cariño a pesar de los tiempos de guerra que enfrentaban a su pueblo con los mixtecos.

Un día, después de una batalla, encontró herido a Nucano, el príncipe mixteco, llevándolo a su habitación para cuidarlo. Durante ese tiempo el amor floreció entre los dos jóvenes príncipes.

La guerra prosiguió, sin embargo el esfuerzo de los enamorados rindió frutos y ambos pueblos acordaron una tregua y tomaron a Donají como prenda de paz.

Donají, a pesar de su amor por Nucano, temía por la suerte de su pueblo, así que le pidió a su padre que la rescatase en un descuido de los mixtecos.

El rescate resultó frustrado y se saldó con muchas víctimas mixtecas, por lo que, en venganza, Donají fue asesinada por los mixtecos sin el consentimiento de Nucano.

De acuerdo con el relato, al cabo del tiempo, un pastor encontró el cuerpo de la princesa cerca del río Atoyac. Insólitamente el cuerpo inerte de la joven conservaba todo su esplendor, como si estuviera viva. De su oreja había crecido una flor de lirio eterno que nunca moriría, quizás como símbolo del amor sobre el odio, y de la valentía de la joven por proteger a su pueblo.

Al concluir esta magnífica puesta en escena, el auditorio se iluminó con juegos pirotécnicos, causando el asombro de las miles de personas que quedaron fascinadas con la historia.

México es una fuente inagotable de riqueza y belleza, y la leyenda de “Alma Grande” mostró una vez más el pasado glorioso de la capital oaxaqueña.

La inigualable representación de “Donají” antecede el festejo folclórico más grande de Latinoamérica, que este lunes volverá a maravillar a miles con su Guelaguetza.