Designación del próximo rector en la UNAM, vetusto procedimiento

Por Evelio Bautista Torres

Profesor en la Facultad de Derecho

Según la versión del jurista holandés Wilhelm (Guillermo) Florís Margadant, la mejor documentada sobre el particular, difundida en múltiples conferencias y textos; fueron 59 jóvenes parisinos quienes en el año 1003 y tras una cruenta revuelta hicieron posible la fundación en esa urbe de la primera Universidad en sentido estricto; mundialmente conocida como La Sorbona y su lema “Estudiar y Luchar”. Se forjó pues tal institución a instancias y por la lid de sus alumnos, no del estado u otro colectivo. Posteriormente sus maestros y autoridades fueron paritariamente elegidos por aquellos “mozalbetes” subversivos y jacobinos y, ahora resulta que en la mayoría de éstas casas de estudio –al menos en nuestro país- los educandos son menospreciados pues, se les despoja de su personalidad histórica como electores originarios.

Esto porque hoy, sus rectores, como el caso de la UNAM que nos ocupa resultan investidos, desde hace más de medio siglo por una especie de sospechosa cofradía burocrática denominada “Junta de Gobierno”. Instamos pues para que en el futuro tras las reformas necesarias que requieren sus estatutos, intervengan en tal nominación principalmente los estudiantes y docentes. No los trabajadores manuales pues ellos poseen la potestad exclusiva de seleccionar a sus líderes sindicales. Es decir, se impone el establecimiento de un debido proceso electoral pues la UNAM ha escalado una relevante y reconocida celebridad no por, sino a pesar de su caduca Ley Orgánica en el aspecto que señalamos. Posee mayor valor el voto de un estudiante lo expresa Sartori que el de “un maestro notable”.

Precisamente por el slogan: “UNAM la Universidad de la Nación”, al que nos adherimos; me permito ahora emitir estas opiniones a más de haber compartido en su seno varios congresos y seminarios de índole Jurídico. Así las cosas uno aspira a que personajes como José Woldenberg, Víctor Flores Olea, Eduardo López Betancourt alcanzaran el escaño rectoral pero dadas las circunstancias, solamente han mostrado interés directo la Dra. Angélica Cuellar Vásquez, Dr. Pedro Salazar Ugarte, Dr. Daniel Velásquez Vásquez y el Dr. Enrique Graue en funciones en tal cargo pues como escribe Maquiavelo “no hay gobernante que no quiera continuar…”

Por lo expuesto considero: 1º.- Que la “gerontocracia venerable” ya tuvo casi sucesivamente tres intervalos con los doctores Kermes, Narro y Graue Wiechers. 2º.- Que corresponde hoy, designar –ya habrá elecciones- a Salazar Ugarte, tan ilustrado como aquellos pero de mayor dinamismos y vitalidad, con un plan de trabajo actualizado y propositivo, no simplemente rutinario. Lo que refleja en su difundido programa “Observatorio Semanal” y su publicado currículum. 3º.- Que urge abolir absolutamente la reelección, sobre todo en los puestos más relevantes: Presidencia de la República, Gubernaturas y Rectorados de Universidades stricto sensu, o sea públicas. Optar como lo dice el Dr. Graue a ese puesto por 4 años más para aplicar experiencias (sic) es atentar alevosamente contra las legítimas aspiraciones de otros eminentes prospectos. Este, como no lo hicieron sus antecesores, Narro o Kermes debía dar una muestra de verdadera nobleza intelectual, declinando a sus ansias releccionistas antidemocráticas.

Esta opinión la expreso como integrante de la comunidad universitaria nacional y con palabras del Presidente AMLO, con todo respeto.