Durante el 2019 se han reportado cuatro robos sacrílegos en Oaxaca

Durante el 2019 se han reportado cuatro robos sacrílegos en Oaxaca

Campanas de más de 70 años de antigüedad, Cádiz de oro, limosnas y más, han sido el botín de los delincuentes.

Por Óscar Rodríguez / Foto ambiente

Oaxaca, Oax.- Sujetos desconocidos sustrajeron de la sacristía de la iglesia de Tuxtepec, las ostias y el cáliz, denunció el arzobispo Pedro Vásquez Villalobos.

Dijo que no es el único robo sacrílego que se ha reportado, destacando que se han reportado otros tres más en lo que va del año, donde los delincuentes se han llevado hasta las alcancías.

“Es algo doloroso como iglesia, porque ahí estaba el cuerpo y la sangre nuestro Señor”, señaló.

Durante la misa oficiada en la catedral de La Asunción, en el zócalo de la capital oaxaqueña, Vásquez Villalobos rogó a Dios su misericordia para quienes no quieren aceptar que Dios los quiere diferentes, y que cayeron en las redes del mal.

Asimismo, pidió a creyentes levantar sus oraciones a familiares y víctimas de violencia, para que puedan recuperar la paz, la alegría y el gozo, durante estas fiestas decembrinas.

En la indagatoria integrada por la Fiscalía General de Justicia (FGJ) se advierte que el robo ocurrió a unas horas de la celebración de la Navidad.

OTROS ROBOS

En septiembre, la Arquidiócesis de Antequera – Oaxaca denunció el robo sacrílego del Sagrario que custodiaba el copón con la Reserva Eucarística, en la capilla del Divino Maestro de la Colonia del Maestro, perteneciente a la parroquia de la Sagrada Familia en Santa Rosa Panzacola.

Según es estableció, los autores forzaron las alcancías con las aportaciones de los creyentes que se resguardaban en ese oratorio.

En mayo, en Huajuapan de León dos reliquias antiguas, la corona de la Virgen de Juquila, un Cádiz de oro y el badajo de la campana fueron robados de la iglesia de la Virgen del Perpetuo Socorro.

De acuerdo a la investigación, el robo al templo que se ubica en el barrio del Socorrito de la agencia La Junta, se reportó en la madrugada, donde ladrones forzaron la puerta y chapa para ingresar a la sacristía para robar las dos campanas de más de 70 años de antigüedad y el Cádiz de oro que se encontraba en un mueble de madera, en donde también se guardaban otros artículos y las vestiduras del sacerdote.