Tamales, el rico sabor de la Candelaria

Fotogalería de Max Núñez

 

Los tamales son un platillo clave de la gastronomía oaxaqueña, con una amplia variedad de textura, olores y sabores que van desde lo dulce, salado y lo picoso.

 

 

Previo a la festividad del 2 de febrero, Día de la Candelaria, cocineras tradicionales preparan ricos tamales de rajas, mole verde, mole negro, dulce, amarillo, chepil y frijol, que son los sabores típicos.

 

 

Sin embargo, los ingredientes varían de acuerdo a la región, como los de Tichinda de la Costa o los tamales de Iguana del Istmo de Tehuantepec.

 

 

Los tamales son preparados de masa de maíz, hay quienes ocupan aceite vegetal o manteca para que estén suaves, y son rellenados de carne de pollo o puerco, chiles, salsas, hierbas, frutas, entre otros ingredientes considerados exóticos, tal es el caso de los tradicionales chapulines del Valle Central.

 

 

Para su cocción son envueltos en hojas de plátano y en algunas comunidades ocupan el totomoxtle, que es la hoja de la mazorca del maíz.

 

 

Familias oaxaqueñas acostumbran a que, quien descubrió el niño oculto en la Rosca de Reyes pague los tamales para el 2 de febrero.

 

 

La Candelaria es una fiesta celebrada por católicos en honor a la presentación de Jesús en el Templo, la Purificación de la Virgen tras el parto y la aparición de la Virgen de la Candelaria en Tenerife, España.

 

 

En Oaxaca esta tradición se mantiene vigente y las familias aprovechan esta festividad para degustar un rico tamal acompañado de una taza de atole blanco o chocolate.