miércoles, agosto 17, 2022

Concierto de piano: Sebastián Espinosa

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La música no es sólo una fuente de inspiración, también puede ser una forma de viajar, un transporte por el tiempo y los sentimientos. Cada melodía tiene el estilo del autor y la época, además guarda la historia del porqué fue creada.

En su presentación en el Centro Cultural San Pablo, Sebastián Espinosa, pianista,  rompió con algunos tabús de los conciertos de música clásica. Fue un evento educativo pues el joven músico explicó a los asistentes las diferencias entre las tonalidades de las obras. También fue interactivo, el público no sólo escuchó, compartió los sentimientos que le generaba cada pieza.

Espinosa tocó cinco melodías con las cuales hizo un paseo por tres siglos de música. Con composiciones de Johann Bach y Ludwig v. Beethoven ilustró la música del siglo XVIII, con Robert Schumann y Maurice Ravel la del siglo XIX y finalmente con Armando Luna la del siglo XX.

Un momento del concierto

Sebastián Espinosa terminó su primer melodía, “Partita No. 2 en Do menor BWV 826” (Bach). Agradecido recibe los aplausos del público y comienza un diálogo con ellos. Explica que la siguiente obra es una composición de Beethoven, la cual consta de tres movimientos, con ellos el autor retrató los sentimientos producidos por las despedidas.

El joven pianista pregunta si alguien ha vivido una despedida profunda, donde no sepan cuándo o si volverán a ver a esa persona. Muchos, con movimientos de cabeza indican que sí, pero pocos son los que lo dicen en voz alta.

Después, el claustro del Centro Cultural San Pablo se inunda de las notas de “Das lebewohl” (La despedida) el primer movimiento de “Sonata en Mi bemol Mayor No. 26 Op. 81”. Al concluirlo Espinosa vuelve a ponerse de pie, pregunta qué sentimientos les inspiró el movimiento, dos mujeres se atreven a contestar, una indica que “no fue tan triste como imaginó”. Con un movimiento mímico, pareciera que el músico respalda el comentario.

Advierte que terminará los dos últimos movimientos “de corrido”, pero espera que se noten los cambios entre ellos. “Abwesenheit” (ausencia) y “Das wiedersehen” (el reencuentro), como su nombre lo indica, son contrastantes, por lo mismo generan dos sensaciones diferentes.

Esta melodía, al igual que el concierto, terminó con una fuerte ola de aplausos de los asistentes, quienes llenaron la primera planta del claustro; incluso, algunos tomaron asiento en los corredores o en el segundo piso.

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