Toqueteo de la Cañada

Por Fernando Palacios Cházares

Por segunda ocasión ingresó la Policía Estatal a la población de Santa María Chilchotla para quitar los bloqueos que mantenían los opositores de Alfredo de la Cruz, quien se ostenta como presidente municipal desde su casa.

Situación nada fácil para Alfredo de la Cruz Sabino y autoridades del gobierno estatal, como lo hemos señalado en esta misma columna.

El conflicto debe ser tratado cuidadosamente por las autoridades competentes del estado, aquí no se trata de saber qué partido o partidos políticos tienen o no el poder en Oaxaca.

Se trata de un pueblo indígena con un conflicto político que debe ser analizado desde su origen; la mayoría de las ciudades, pueblos o personas que se han alzado, es precisamente porque sus problemas nunca fueron atendidos debidamente y han llegado a un nivel crítico poco deseado.

Alfredo de la Cruz Sabino y aliados, en su afán de controlar al municipio política y económicamente, han buscado cobijo en diferentes partes. Se ha difundido que no encontró apoyo de los dirigentes estatales del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y fue a buscar cobijo con los amarillos (PRD) y aliados.

Lo anterior viene a colación por la denuncia que hiciera el edil Alfredo de la Cruz Sabino, junto con los dirigentes estatales del Partido de la Revolución Democrática (PRD), entre otros ediles también con problemas en sus municipios.

Les debe quedar claro a los políticos partidistas y no partidistas que, en principio, Santa María Chilchotla se rige por el sistema normativo interno (Usos y Costumbres), por tal razón tiene sus propios  derechos como pueblo indígena en su organización política.

Someter a un pueblo a punta de rifle y pistola, por intereses ajenos a la población,  no es lo adecuado. Se ha dicho una y mil veces que la violencia genera violencia. La Secretaria General de Gobierno sería la única instancia neutral junto a una comisión de legisladores para que busquen la mejor vía para destrabar el conflicto.

El presidente municipal reconocido por las instancias oficiales no puede salir de su casa porque él mismo siente que no hay las condiciones para hacerlo, lo que quiere decir desde esta perspectiva que no hay gobierno municipal en esta población… y de acuerdo a la ley, ¿entonces qué sigue?

En las dos incursiones que ha realizado la fuerza pública estatal en esta población, el edil ni las narices ha asomado; de esto las autoridades del gobierno estatal saben perfectamente, ojalá que la Secretaría General de Gobierno tome cartas en el tema y saque su mejor propuesta de solución al conflicto que puede ser un plebiscito u otra opción.

Por qué esperar a que se den otras situaciones, cuando se puede hacer algo por un pueblo que se levanta y lucha por frenar las atrocidades de algunas personas de la misma población que han abusado de la buena fe y sumisión de sus ciudadanos.

Recordando el adagio aquel que reza: “No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo aguante”, los pueblos han despertado y tienen que ser escuchados, lamentablemente  sus métodos de hacerse escuchar no sean los adecuados, pero se debe considerar que muchos de estos son espontáneos.

El gobierno de Gabino Cué Monteagudo siempre le apostó y le ha apostado al diálogo y la concertación, en sus primeras palabras de la toma de posesión dijo que los funcionarios irían hasta el lugar donde estuvieran los problemas para su atención; a mitad de camino de gestión sería bueno saber cuántos funcionarios han secundado al gobernante en atención a los pueblos.

Quizá por los problemas del 2006, dijo que nunca más también el abuso de la fuerza policial, esto solamente como dato para que no se siga lastimando a la gente pobre y humilde que pacíficamente reclama un derecho ciudadano.

Oaxaca, en su conjunto,  tiene sus problemas, pero  menores o mínimos comparados con los de otras regiones del país; solo que por infiltraciones de actores ajenos a las comunidades se complican notablemente, ojalá que pronto se supere la situación política de Santa María Chilchotla para que vuelva la armonía entre sus habitantes.