jueves, abril 18, 2024

Producción de amaranto fortalece la economía de comunidades mixtecas

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Además de comerse en alegrías, el amaranto puede utilizarse en caldos, ensaladas y tamales, tanto las semillas como las hojas.

Vía Gourment de México

Oaxaca, Oax.- Aunque debería ser el pan de cada día, la relación que tenemos con el amaranto es como golosina (una barra de alegría), ya no está en la dieta como la acostumbraban los mesoamericanos.

Entre las comunidades que se dedican a la producción de amaranto se encuentra La Purísima Concepción, una comunidad de no más de 60 habitantes que pertenece a Tlaxiaco, en la región Mixteca de Oaxaca.

Abundia Carmen Cortés García, productora y consumidora, compartió su historia con esta planta llena de bondades alimenticias.

Dijo que su primer contacto con esta planta fue por casualidad hace cuatro años. Su nuera le insistía en que fuera a una reunión con los productores de la Red Amaranto Mixteca, una de las dos alianzas que Puente a la Salud Comunitaria tiene en Oaxaca; la otra está en los Valles Centrales.

Doña Carmen por esos días no se sentía muy bien, estaba hinchada todo el tiempo. Tanto que a sus 60 años y recién enviudada le hacían bromas, preguntándole que si estaba esperando un bebé.

Tras escuchar en las juntas sobre las propiedades de este pseudo cereal empezó a sembrarlo y a prepararse agua de día con sus hojas tiernas y molidas acompañadas de alguna fruta. Y santo remedio, no volvió a tener inflamación en el vientre.

“Empecé a trabajar el amaranto aunque nuestro fuerte siempre ha sido la tortilla de trigo. Hacemos tostadas con el cereal reventado de amaranto, le agrego miel y le pongo la harina de la que merma, así le llamamos al amaranto que no está reventado”, detalló.

El amaranto lo plantan en junio y lo cosechan en noviembre. De él prácticamente se puede aprovechar todo y su uso es muy amplio, tanto las semillas y las hojas como el cereal reventado y la harina.

En la Red Amaranto Mixteca los involucrados comparten sus experiencias y la maquinaria.

Doña Carmen contó que ahora tienen una reventadora con la que pueden transformar la semilla y así usarla a manera de cereal en postres, ensaladas, salsas, panes, caldos y guisos. Cuando el proceso es manual, es más lento al hacerse sobre un comal o cazuela a fuego bajo.

“En la oficina de la Red de Amaranto Mixteca tenemos una reventadora para todos los productores; con ella logramos cantidades mayores. Llevamos nuestra semilla con un costo de 6 pesos el kilo. Ahora estamos en el proceso de comprar un molino para hacer la harina de amaranto, trigo y otras semillas”, explicó la cocinera.

La semilla sin reventar sabe cruda y se ocupa para hacer galletas y panes. La reventada es para empanizar, así como para preparar aguas frescas y atole.

Toda la planta se aprovecha. Con la trilladora separan la paja para luego remojarla en agua durante dos horas o hasta que obtenga una tonalidad rojiza similar a la jamaica. Esto se lo agregan a los totopos, algo que quieren perfeccionar con las deshidratadoras que fabrican en Putla.

Cabe mencionar que la hoja se aprovecha en la gastronomía local, como sopas, agua y tortillas.

Las mujeres de esta comunidad siembran amaranto dentro de sus milpas evitando el uso de fertilizantes químicos y aprovechando el abono de sus vacas. “Bien bonito que se está dando. En 100 metros cuadrados se me dieron unos 16 kilos de grano para la casa y para la venta”, finalizó la señora Abundia.

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