La Universidad Benito Juárez de Oaxaca, es irreemplazable

Sígase entonces luchando para desterrar esa probable lacra y, así sin vulnerarse la autonomía, una comisión de la ANUIES, como ha sucedido en el pasado, audite fidedignamente.

Por Evelio Bautista Torres
Profesor en la Facultad de Derecho

1.- Apenas concluido el enésimo conflicto laboral que azoló a nuestra Universidad me permito trasplantar algunos apuntamientos ya expuestos en notas precedentes.

Por explicaciones fundamentadas del Iusfilósofo holandés Wilhelm Floris Margadant (con el tiempo nacionalizado mexicano) en el 1011, es decir hace 1009 años se fundó, tras un proceso trágico encabezado por 59 jóvenes colmados de heroísmo e ideario, la primera Universidad en sentido estricto, hoy mundialmente conocida como la Sorbona de París cuyo gobierno académico comenzó paritario, seleccionado por voto universal – directo – secreto y dada su naturaleza democrática y laica adoptó el lema “Estudiar y Luchar”. Surgieron después las de Bolonia, Cracovia, Salamanca. Siglos después en América las de Lima, Guatemala y México y en 1827, con el epíteto de Instituto de Ciencias y Artes surgió la de Oaxaca.

Por ello existe la peculiar Asociación de Exalumnos del Instituto de Ciencias y Artes del Estado, a la que por cierto pertenezco y cuyos integrantes, incluido el más antiguo, Agustín Márquez Uribe, iniciamos ahí nuestro bachillerato, el suscrito, hace 66 años, en 1954, pero realmente concluimos nuestros estudios en la naciente Universidad, instaurada en 1955. Jacobo Dalevuelta llama al instituto: “La más ilustre y amorosa madre intelectual de los oaxaqueños” cuya singular fama es haber prohijado a los preponderantes –por distintos motivos– presidentes mexicanos Benito Juárez y Porfirio Díaz y… por añadidura hasta el vesánico Gustavo Díaz Ordaz”.

2.- La naciente Universidad oaxaqueña naturalmente tuvo limitadas dimensiones geográficas. Fui el estudiante 1355. Profesaban 90 catedráticos y sus trabajadores de oficina y “manuales” llegaban apenas a 30. Todas sus Escuelas se alojaban en el Edificio Central y de ahí que a esa sede le llamáramos coloquialmente “El Colegio”. Al cabo del tiempo mis compañeros prominentes, entre otros, fueron un genio: Francisco Toledo, el político y regente Rubén Vasconcelos Beltrán y el erudito enciclopedista César Mayoral Figueroa. Estos dos últimos alcanzaron la gubernatura, digo la Rectoría, aunque aclaro, en Oaxaca como en otras 9 entidades federativas Rectoría y Gubernatura son cargos equiparables.

Desde luego que, como lo señala una reconocida divisa: “La diversidad ideológica es la esencia de la Universidad”. Esto también ha campeado en la nuestra, como se proclama en las aulas y en la tribuna del Paraninfo. Recuérdese la insignia original de la parisina “Estudiar y Luchar” equivalente al actual de la nuestra: Ciencia, Arte, Libertad. Pues no se asiste a la universidad solamente para instruirse y capacitarse como “buenos profesionistas”, sino a educarse para participar en la defensa de los valores emancipatorios. Sin estos ingredientes háblese de liceos o academias, ateneos, claustros etc., pero no de universidades.

3.- Evocando: entre los empleados “manuales” recuerdo a Antonio Martínez (a) “El Catarro”; Gildardo Velazco (a) “El Chapo”; Ángel Orozco (a) “El Suplicante”; Casiano Ramírez, el “señor Cabrera” (a) “El Velador”, etc., genéricamente llamados “vedeles” (como en la Sorbona). Entre las secretarias a Cuquita Colmenares e Isabel Mascarúa. Al secretario Manuel Castro Rivadeneyra, a Don Enrique Sandoval y al señor Gris (bibliotecarios), así como al tesorero Don Luis Palacios. Todos bajo la égida del intendente general Sadot Jiménez Crespo.

El prefecto de estudios lo fue el abogado Conrado Robles García, quien estaba obligado a suplir a los catedráticos “faltistas”. Recuerdo que “El Catarro” imponía disciplina inclusive a Adelfo Jarquín Magno, sólo con una “simple mirada”, y Orozco con una cortés petición Vrgr. “Joven, le suplico apague su cigarro o póngase la corbata”. Y qué decir del Sr. Cabrera, quien impedía las “tomas” nocturnas del edificio aduciendo: de aquí no pasan /#+*%, solamente que me maten!. Opino que hace falta en el campus universitario la efigie de un bedel, como los que describo.

4.- Los sindicatos en la nuestra y, a pretensión de los de la Universidad Autónoma de Puebla (hoy BUAP) se instituyeron bajo el rectorado de Rubén Vasconcelos quien se apoyó en el dictamen de una comisión ad hoc integrada por los jurisconsultos: Alfredo Castillo Gómez, José María Yáñez Pérez, Pedro Yescas Peralta, Adrián Méndez Pérez y Jorge Zárate Mijangos y con la hábil participación del pasante Rafael Gasga. Así se fundó el STEUABJO y en años posteriores el STAUO, bajo la gestión del Dr. Felipe Martínez Soriano. Resumimos siguiendo a Cabanellas: “pocos temas son como el sindicalismo proclives a ser abordados aún en el ámbito de la ciencia del Derecho del Trabajo, con tantos prejuicios” pero, sostenemos que más temprano que tarde no habrá institución en que actúen operarios que no cuenten con sindicato, incluido El Vaticano o hasta la ONU, pues tal consorcio es “justo y necesario” y solamente el ejercicio abusivo del Derecho Laboral ocasiona también daños cuantiosos. Por eso el malogrado compañero José Francisco Torres Flores designaba como Chindicato ¬no sindicato¬ al del IMSS en la época en que él integró su comité local.

De ahí que ¬eso nos queda¬ exhortemos desde ahora al STAUO a conjurar no a “recesar” su futura amenaza de huelga. Puede presumirse que el STEUABJO es simplemente un sindicato de “proletarios” y de ahí que no mida sus malsanos desplantes, pero el STAUO de facto está constituido por exalumnos universitarios que desempeñan profesiones liberales y por añadidura labores de docencia, comenzando por su actual líder, el excelente cirujano Enrique Martínez; uno de mis discípulos en el bachillerato junto con Nahúm Vásquez Carreño.

A propósito, cabe acá rememorar la nobilísima actitud del extinto abogado Abel García Ramírez, quien habiendo sido destituido arbitrariamente del puesto de Coordinador Académico de la Facultad de Derecho por los años 84-86, le sugirieron “demandar a la Universidad”, respondiendo tajante: ¿demandar yo a la Universidad? ¡Jamás, pues sería tanto como demandar a mi madre!. Esta locución lapidaria sintetiza el sui géneris fervor que debía vincularnos a nuestra Máxima Casa de Estudios.

Pero se opone esta especie de alegato: que la administración central utiliza deshonestamente la hacienda de modo que el subsidio se dilapida en un 95% en el pago fraudulento de nóminas. Sígase entonces luchando para desterrar esa probable lacra y, así sin vulnerarse la autonomía, una comisión de la ANUIES, como ha sucedido en el pasado, audite fidedignamente. Rectificando la procedencia de los sueldos o, incluso revoque los nombramientos excedentes, caducos o hasta ficticios y, en su caso procúrese que las carteras de finanzas y contraloría sean colegiadas. Últimamente estilan que, para reconocer la elección de un Rector, tienen que damnificar a los perdidosos con algunas “carteras”, resultando así pírrica la victoria. No obstante, las instancias deben enfocarse a efecto de que las dos posiciones precitadas sean compartidas. No hay por el momento otro recurso viable para contrarrestar la presunta impudicia.

En el texto Teoría General del Proceso, comenta su autor Cipriano Gómez Lara que China inició su liderato mundial cuando Mao Tse Tung ideó que en tal país se sumase al gobierno de los tres poderes clásicos, el de control. Encargándolo a los funcionarios más probos. Esto originó que en occidente, por imitación se establecieran al menos nominalmente la Secretaría de Contraloría. Como anécdota se afirma que en nuestro plantel el último tesorero (hoy secretario(a) de Finanzas) honorable lo fue Don Luis Palacios (a) “El Inmortal”, pues quien lo sucediera, por un juego ocurrente de letras en uno de sus apellidos, se agenció el mote de “Clavero”.

5.- Sobre otro asunto descollante tratado apenas por el sociólogo Isidoro Yescas, respecto a la siguiente elección de Rector, me permito referir sucintamente (pues se me escapan los detalles) dos precedentes correlativos y una sugerencia particular:

El primero de diciembre de 1968, a dos meses de la bestial masacre de Tlatelolco en la Plaza de las Tres Culturas, la que medio siglo atrás anuncia a mi ver la hoy denominada Cuarta Transformación, concluyó el mandato de uno de los cinco rectores magníficos de nuestra egregia casa de estudios, Agustín Márquez Uribe. No obstante la tensión y el cese de actividades en la mayoría de universidades mexicanas; tras una puja entre candidatos tensa y presurosa en el Paraninfo; votando solamente sus aproximadamente 150 docentes, el representante del alumnado (presidente de la Federación Estudiantil Oaxaqueña) y el de los trabajadores administrativos y manuales, Sadot Jiménez Crespo; casi huimos al crucero de las calles de García Vigil y Allende y ahí, en medio de un maremágnum, el Maestro Márquez Uribe con un abrazo selló su respaldo y reconocimiento, delegando su magna autoridad al Dr. Mario Pérez Ramírez, quien ahí protestó el cargo.

Otro caso: al final de los años 70 accedió a la Rectoría el Jurista Idelfonso Zorrilla Cuevas, quien también en una época aciaga gobernó durante el periodo reglamentario entonces de tres años. Mas dados los complejos escenarios, aquél se prorrogó otro más hasta que nuevamente la ANUIES intervino casi manu militari en la ríspida sucesión, venciendo el Dr. César Mayoral Figueroa a su colega Daniel Vargas Rincón, auspiciado éste por el entrometido gobernador de esa época. De tales eventos deduzco que por la grave inclemencia patológica que a todos amenaza y los dictados de la legislación vigente para el caso, procede llegar a una especie de “punto de acuerdo” para prorrogar por un semestre más el mandato del actual Rector, aplicándose las pautas no de la legalidad o la justicia sino los de la equidad por causas de fuerza mayor insuperables.

Proponer un substituto, provisional o “externo”, resultaría absurdo o contraproducente. Además tal lapso servirá para sanear el ambiente de tensión que observamos en todos los “campus”; impulsar siquiera una “blanqueada” y retoques a la horrenda y denigrante fachada y acceso al Edificio Central por la puerta de Alcalá, ya sea a cuenta de “gastos generales” o descuentos a los abultados haberes de los indolentes que componen el “staf” de la administración, incluyéndose a su jefe, el Rector. Así como establecer por consenso las bases para que la elección próxima, revista civilidad y democracia; evitándose la reimplantación de vetustas reelecciones o nepotismos.

Replanteo que los integrantes del STEUABJO y similares no deben votar en la elección rectoral, pues el área académica (estudiantes y docentes) no lo hacen al elegirse a los líderes sindicales. Hasta por la delegación histórica que reseñamos in initio resulta más importante un alumno que un catedrático o Rector; así que debe subsistir la emisión en la especie del voto universal, libre, directo y secreto, método que más temprano que tarde adoptará la misma UNAM según ya se avizora; actualizándolo, sin los “saloneos” o mítines que cita también Yescas Martínez.

6.- Insisto: durante 54 años en la docencia, iniciada en 1963, tuve frente a mí, durante una década en la Preparatoria y posteriormente en la Escuela y luego Facultad de Derecho, buenos y mejores grupos. ¿Que la Universidad también padece periódicamente anomalías y precariedades? Por supuesto. Para su ascenso requiere atención y trabajo tenaz y pulcro de todos sus integrantes. Se trata de un ente perfectible que no acepta ataques despectivos o “discursos de odio”. Por cierto, no existe en nuestra entidad o capital algún plantel en que se programan niveles profesionales en los que no estén presentes como maestros nuestros egresados. Basta un ejemplo: quien dirige hoy la denominada URSE lo es el destacado médico Benjamín Alonso Smith Arango, mi alumno en el bachillerato como seguramente de nuestras facultades de Medicina y Ciencias Químicas.

Además las confusiones se suscitan cuando se desconocen los motivos incluso cruentos que originaron la escisión escolar en los años 70. Algo semejante acaeció al desligarse de la UNAM el sector que hoy conforma la Escuela Libre de Derecho. Esperemos que la hecatombe que nos expone hoy a las mayores fatalidades nos enseñe subsidiariamente a canalizar civilizadamente las desavenencias que sorteamos evitando situaciones más funestas.

7.- Redacto esta glosa tal vez como postrer testimonio de gratitud a mi Alma Mater y hasta Madre Nutricia, pues no solamente recopilé en sus aulas algunos conocimientos de los vastos que sobre humanidades, Derecho y Música me impartieron inolvidables catedráticos, sino porque aún me brindó fuentes de trabajo administrativo y académico que continúan alimentando mi sobrevivencia. Incluso presumo que más que nadie fui actor durante 66 años de muchas de sus venturas, aventuras y desventuras. Nunca me excluí de ellas.

También la escribí para autocongratularme pues, en la madrugada de un día como este pero del remoto 1940, la profesora Josefina Torres García me dio a luz en la casa No. 9 del Callejón del Sapo, Barrio del Peñasco de esta predilecta ciudad de Oaxaca, en donde siempre he residido y en la que a partir de 1966 convivo con mi fascinante esposa Lolita Gómez Vargas, maestra de escuela y pianista, así como con mis cinco hijos también universitarios, incluidos dos (por afinidad política) y con mis nietos. Por lo que concluyo parodiando a Nervo: vida, todo te debo, vida estamos en paz. Respetuosamente.