A un año de la partida de Toledo

El legado del maestro perdura en los espacios que creó y que son semilleros de artistas.

Información de agencias

Oaxaca, Oax.- Este 5 de septiembre se celebra el primer aniversario luctuoso de uno de los artistas más celebrados de México, por su talento, pero también uno de los más queridos -o incómodos, según se vea- a razón su compromiso con las causas sociales: Francisco Toledo.

Aunque nació en la Ciudad de México en 1940, era juchiteco como el que más, con arraigados orígenes zapotecas que influyeron en su producción artística.

Su nombre se hizo espacio entre la tríada de artistas oaxaqueños que los antecedieron: Rufino Tamayo y los dos Rodolfos, Nieto y Morales.

Los cuatro dieron origen a la llamada Escuela Oaxaqueña de Pintura, bautizada así por su paisano Andrés Henestrosa, poeta y ensayista.

Toledo, autor de bestiarios y confabulaciones pictóricas entre el sueño y el erotismo, falleció el 5 de septiembre del año pasado en la Ciudad de Oaxaca, ese centro de operaciones cuyas calles recorrió diariamente en huaraches y desfajado, con la melena y barbas canas, alborotadas.

A un año de su partida, Oaxaca aún lamenta su ausencia. Sin embargo, su legado perdura en los espacios que edificó en la entidad.

Activismo a favor de la cultura y la naturaleza

La vida del artista estuvo aunada a las causas sociales. En 1974 fue integrante de una organización campesina, y más tarde, ya radicado en la capital de Oaxaca, fue presidente de Pro-Oax, organización ciudadana encausada en la defensa del patrimonio cultural y natural del Estado.

A través de su activismo, el artista lo mismo pugnó por la erradicación del maíz transgénico, impidió la apertura de un McDonald’s en el centro de Oaxaca y defendió el Cerro del Fortín de un megaproyecto del ex Gobernador Gabino Cué.

Su legado perdura

A Francisco Toledo se le reconoce como un destacado gestor cultural por haber fundado diversos espacios en los cuales se preparan jóvenes promesas de la pintura, escultura, dibujo, fotografía, cerámica y diseño, y fueron la razón de que, en 1998, Toledo obtuviera el Premio Nacional de las Artes por su labor incansable en el ámbito creativo.

Lidxi Guendabiaani’: Casa de la Cultura de Juchitán, fundada a instancias del artista en la ciudad istmeña en 1972.

IAGO: Instituto de Artes Gráficas, ubicado en Alcalá 507, Ciudad de Oaxaca. Abierto desde 1988.

BIAGO: Biblioteca del IAGO. En Avenida Juárez 203, Ciudad de Oaxaca. Abierta en 1991.

Fonoteca Eduardo Mata: Enfocada al resguardo de archivos visuales. Comparte espacio con el BIAGO. Se fundó en 1998.

CFMAB: Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, Abierto en 1996. M. Bravo 116, Ciudad de Oaxaca.

CaSa: Centro de las Artes de San Agustín, en Etla, Oaxaca. Abrió sus puertas en 2006.


TE PUEDE INTERESAR: