Reconoce ONU a México por nuevo etiquetado frontal

La Secretaría de Salud federal fue reconocida por su trabajo en avanzar hacia un etiquetado frontal en alimentos y bebidas 

Información de agencias

Ciudad de México.- La Secretaría de Salud de México fue reconocida por la ONU por su trabajo para impulsar un nuevo etiquetado frontal en alimentos y bebidas industrializados, el cual entrará en vigor en México el próximo 1 de octubre.

El premio fue entregado este jueves 24 de septiembre por el director de la ONU, Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, informó la Alianza por la Salud Alimentaria, uno de los organismos impulsores de la iniciativa del nuevo etiquetado.

El nuevo etiquetado de bebidas y alimentos industrializados que se implementará en México será colocado en la parte frontal de todos los productos comercializados y consta de cinco sellos que indican cuando un producto excede las cantidades de consumo recomendadas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) de ingredientes poco saludables —también llamados nutrientes críticos—, como lo son los azúcares, grasas saturadas, grasas trans, sodio y calorías.

De acuerdo con la nueva obligación de comunicación para la industria alimenticia, los empaques deben contener dos leyendas para destacar si el producto contiene edulcorantes o cafeína, indicando que su consumo no es apto para niñas y niños.

Este premio, otorgado por el Grupo de Trabajo Interinstitucional de la ONU, se da como reconocimiento a “las instituciones y agencias que han demostrado tener contribuciones excepcionales en acciones multisectoriales en la prevención y control de las enfermedades no transmisibles (ENT) —como la diabetes y la hipertensión—, salud mental y/o objetivos de desarrollo sostenible relacionado a las ENT a nivel local, nacional, regional e internacional”, señala el comunicado de la Alianza por la Salud Alimentaria.

En el reconocimiento también se destaca la labor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, instituciones que participaron en la elaboración del nuevo etiquetado.

El nuevo etiquetado para alimentos y bebidas industrializadas para México ha recibido el respaldo también de instituciones como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el World Cancer Research Fund, World Obesity y el World Public Health Nutrition Association. Así como de organismos nacionales como el Sistema de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), la Comisión Nacional de Derechos Humanos en México, entre otros.

El etiquetado frontal es resultado de una iniciativa que fue presentada en julio del 2019 en la Cámara de Diputados para modificar la Ley General de Salud en materia del etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados, tema que se encuentra en la Norma Oficial Mexicana NOM-051-SCFI/SSA1-2010 (NOM-051).

El proceso para lograr las modificaciones duró cerca de medio año, en el que se realizaron mesas de trabajo así como una consulta pública para determinar cómo sería el nuevo etiquetado que entrará en vigor el 1 de octubre de 2020.

El proceso culminó con la publicación de las modificaciones a la NOM-50 en el DOF, el pasado 27 de marzo de 2020.

IP se ha opuesto al etiquetado

A lo largo de todo el proceso e incluso luego de su publicación en el DOF, el sector privado de México ha mostrado resistencia al nuevo etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas y a las reformas a la Norma 051 de la Secretaría de Salud, que determinan nuevas maneras de informar a los consumidores sobre los productos con alto contenido de nutrientes críticos.

Varios organismos como la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) han acusado que el etiquetado frontal pone en riesgo las inversiones y viola la propiedad industrial de las empresas, así como de que dicho etiquetado puede causar conflictos comerciales a nivel internacional y nacional, entre otras repercusiones que tendría, a su consideración, la implementación de la nueva medida.