El derecho es la normatividad coactiva y la justicia dar a cada quien lo que le corresponde

Por Evelio Bautista Torres

Profesor en la Facultad de Derecho

Domicio Ulpiano y Hans Kelsen nos legaron los geniales conceptos con que titulamos ésta nota y, cuyo estudio y comprensión técnica y filosófica constituyen el basamento académico de todos los estudios legales, desde la licenciatura hasta los posgrados. Estos concluyen, con la divisa de otro insigne jurisconsulto, el uruguayo Eduardo Jean Couture: si vez enfrentados el Derecho con la Justicia, opta por ésta. De ahí que el organismo mexicano forense y superior lo sea la SCJN.

Así las cosas, es inédito el disenso por ahora epistolar entre los titulares de los poderes Ejecutivo y Judicial federales porque, el juez Juan Pablo Gómez precipitadamente ha otorgado “suspensiones” contra la reciente ley de la industria eléctrica con el argumento de que ésta “vulnera principios de la libre competencia y afecta el derecho a un medio ambiente saludable”. Cuestiones que habían ya sopesado los legisladores.

Diversas publicaciones nos enteran que los jueces mundialmente más notables –al margen de sus ideologías- son los berlineses y que, el foro mexicano se haya distante de ése paradigma. Afortunadamente yo traté a varios semejantes a aquellos. Algunos maestros, compañeros de aulas y alumnos del suscribiente. Siendo el más connotado el extinto jurista Héctor Raymundo Ortiz Soto, egresado por cierto de nuestra Alma Mater. Éste sin duda fue un par de los togados alemanes.

En resonante frase el ministro en retiro José Ramón Cosío, quien profesa con frecuencia en las aulas del posgrado de nuestra Facultad Jurídica sostiene: “que los jueces son los garantes finales de la Constitución”, y en verdad que los jueces tienen en sus manos (lo sé por experiencia propia) una cuota invaluada de poder institucional. Pero es más que cierto que ésa tarea compete más al Presidente de la República pues, según lo dispone el artículo 87 constitucional, el funcionario de mayor jerarquía nacional, al asumir el puesto protestará guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo que el pueblo le ha conferido mirando en todo por el bien y prosperidad de la unión.

De ahí que en el caso, mientras algunos jueces, por prejuicio o formación conservadora (imposible sustraernos a la universal lucha de clases) tienden a proteger los intereses privados por sobre los de la federación. El primer mandatario no puede mantenerse al margen del diferendo con base en la declamatoria “separación de poderes” sino defender la soberanía y cumplir con su deber jurídico como gobernante.

La interpretación del Derecho positivo y vigente es un cometido muy complejo. Lo ilustra el célebre relato de Franccesco Doménico Guerrazzi que alguno de nuestros catedráticos nos dictó en las aulas: “Mientras un curial con las espaldas gibosas y unas gafas sobre la nariz, hojea ávidamente un libro, a la luz de una linterna, buscando la palabra autorizada que sirva para sostener su asunto y, da con ella; su adversario, curial como él, jorobado y con anteojos, va papelando a la claridad de un farol. . . el mismo libro, a la caza de la doctrina opuesta y, la halla!”.

Remato éste esbozo con la monumental oda ad oc del iusfilósofo Giorgio Del Vecchio sobre La Justicia y el Derecho: “El culto de la Justicia/ no consiste solo/ en la observancia de la legalidad./ Ni debe ser confundida con ella./ No es descansando irreflexivamente/ en el orden establecido/ ni esperando inerte que la Justicia/ descienda desde lo alto/ como nosotros responderemos/ a la vocación de nuestra conciencia jurídica. Esa vocación nos impone un desafío/ activo e infatigable/ en el eterno drama/ que tiene por teatro la historia.”

Cierro estos renglones con una de las frases del Señor Presidente AMLO: con todo respeto.