Comparten con el público camboyano el éxito de la gestión del sitio de Monte Albán, Patrimonio Mundial

Oaxaca, Oax.- El instrumento incluye capacitación, programas de rescates y salvamentos arqueológicos, y acciones de conservación de flora y fauna.

En 2014, un panel de expertos colocó a la Zona Arqueológica de Monte Albán, Oaxaca, como el sitio inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO con el mejor plan de manejo del orbe, ese reconocimiento fue resultado de una estrategia que privilegió su conservación mediante el involucramiento de las comunidades, una línea de trabajo que se ha mantenido hasta el día de hoy.

La investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Nelly Robles García, dedicó a esa exitosa experiencia su participación virtual en el Primer Coloquio de Arqueología y Restauración México-Camboya, organizado por la institución junto con asociaciones civiles como el Taller La Buena Impresión, fundaciones, organismos académicos y gubernamentales de ambas naciones.

“El que hace siete años fuera seleccionada la gestión del sitio oaxaqueño, por encima del manejo de importantes yacimientos como la Ciudad Prohibida de China; el Taj Mahal, en India, y el Valle de los Reyes, en Egipto, entre otros, demostró la eficacia de pensar la zona arqueológica como un nodo en el que deben interactuar especialistas de diversas ramas, las comunidades y los públicos, para la puesta en valor de un bien que no solo es pasado, sino presente”.

La directora del Proyecto Arqueológico del Conjunto Monumental de Atzompa, donde ahora replica estos estándares, recordó que los primeros pasos de lo que sería el plan de manejo de Monte Albán se dieron en 1997, una década después de su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial.

En la ponencia Siendo y llegando a ser una arqueóloga en Oaxaca, México, salpicada de anécdotas personales que compartió con jóvenes mexicanos y camboyanos, comentó que Monte Albán y sus urbes satélite como Atzompa, reflejan la cosmovisión de los antiguos zapotecos y demás pueblos mesoamericanos, para quienes los montes eran espacios sagrados dadores de bienes, de ahí que las ciudades se emplazaron en promontorios.

Monte Albán fue una de las urbes más longevas de Mesoamérica, su fundación se remonta a 500 a.C., y su abandono hacia 850 d.C. En mil 300 años se consolidó como un extraordinario centro cultural en la región de los Valles de Oaxaca, con cualidades estéticas excepcionales en su arquitectura, estelas y relieves esculpidos, cerámica, pinturas murales y los tesoros de sus tumbas.

Todo este volumen constructivo implicó en la época prehispánica un trabajo enorme y colectivo, para modificar las características del terreno y la edificación de los conjuntos monumentales. La urbe se desarrolló en cinco periodos, desde el llamado Preclásico hasta el Clásico Tardío, detalló Nelly Robles en el encuentro académico binacional, el cual se transmite a las 20:00 horas de México, por el canal INAH TV de YouTube, en sintonía con la campaña “Contigo en la distancia”, de la Secretaría de Cultura.

Explicó que la rica ofrenda de la Tumba 7 de Monte Albán, descubierta por el arqueólogo Alfonso Caso y su equipo en enero de 1932, fue depositada por grupos mixtecos que reutilizaron la tumba zapoteca en el Posclásico (1250–1521 d.C.), para enterrar a sus nobles y dedicarles los exquisitos objetos que representan a deidades y en algunos casos llevan inscritos pasajes de su devenir.

En el marco del plan de manejo de la zona arqueológica, se han retomado programas como “El Patrimonio Mundial en manos jóvenes”, de la UNESCO, el cual integra a escolares de educación básica en el cuidado y difusión del sitio, mismo que tiene un polígono grande que colinda con comunidades donde habitan más de 100 mil personas. Ahí, es recurrente la localización de vestigios arqueológicos, hallazgos que gracias a la concientización ciudadana son reportados al INAH, oportunamente.

Al crecimiento de la mancha urbana, dada su cercanía a la ciudad de Oaxaca, se suman los sismos e incendios en la región, los cuales derivan en afectaciones a los monumentos arqueológicos. Por ello, el plan de manejo implica el monitoreo de las condiciones estructurales de los mismos, y su restauración es casi inmediata, tratando de reproducir las técnicas de fábrica prehispánicas.

Capacitación para la conservación y curaduría, programas de rescates y salvamentos arqueológicos, y de conservación de flora y fauna, son algunas de las estrategias que permiten a Monte Albán mantenerse en pie dos mil 500 años después de su fundación y garantizar su permanencia siglos más adelante, concluyó la investigadora del Centro INAH Oaxaca.