sábado, agosto 13, 2022

Con novedosos modelos matemáticos estudian el subsuelo del bloque Jalisco

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Las variaciones detectadas se deben al tipo de minerales que forman al volcán: Avto Gogichaishvili. 

Científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT) elaboraron una radiografía del subsuelo del llamado Bloque Jalisco, el cual reveló dos grandes anomalías aeromagnéticas, una que va del río Armería a Bahía de Banderas y otra que se extienden hasta el sur de la Sierra Madre.

 

Esta información es particularmente útil porque puede ser aprovechada para la explotación de sus recursos minerales en la región de Puerto Vallarta y el Volcán de Colima, entre otras zonas, explicaron en entrevista el investigador emérito de la UNAM, Jaime Urrutia Fucugauchi; el titular del Servicio Arqueomagnético de esta casa de estudios, Avto Gogichaishvili; y el científico del IPICYT, Héctor López Loera.

 

Además, destaca que el estudio muestra cómo se han integrado las placas tectónicas de Rivera y Cocos bajo la placa Norteamericana, ambas de interés porque por ellas se han registrado, históricamente, grandes terremotos, acompañados, en algunos casos, de tsunamis.

 

Hasta ahora, se cuenta con mapas de la zona generados por satélite, pero al analizar estas imágenes con novedosos modelos matemáticos, investigadores del IPICYT y la UNAM lograron visualizar de forma más dinámica, además de que precisa el subsuelo del terreno, sobre el que están el volcán de Colima, Puerto Vallarta y Bahía Banderas.

 

Jaime Urrutia Fucugauchi, investigador emérito del Instituto de Geofísica de la UNAM, explicó: el estudio reveló “características del Bloque que indican que este ha sufrido movimientos tectónicos también, incluyendo rotaciones. El bloque tiene límites del graben de Colima que corre hasta Chapala y la parte de Tepic hasta la parte del Golfo de California y la del margen del Pacífico, lo que da la impresión de que fuera una entidad tectónica separada, lo que ha sido un tema de investigación respecto a las fronteras, características geológicas internas y demás”.

 

Destacó que uno de los principales problemas al efectuar este tipo de estudios es que se realizan perforaciones y exploraciones costosas del subsuelo, por lo que sumar los modelos matemáticos a estudios aeromagnéticos ofreció la ventaja de evidenciar el contraste de las rocas magnéticas, al igual que observar a detalle las características y estructura que, de otra manera, es difícil hacerlo.

 

“Esto permite ver no solo la estructura profunda del bloque sino, además, la otra parte de la evolución que se refleja con las rocas volcano-sedimentarias que son parte de la cobertura del bloque, hay muchas regiones con calizas y la parte volcánica. Estas presentan diferentes características, las volcánicas extrusivas son las más intensas magnéticamente y las calizas tienen propiedades magnéticas más bajas”, agregó Urrutia Fucugauchi, quien también es miembro de la Junta de Gobierno de la Universidad Nacional.

 

Avto Gogichaishvili, titular del Servicio Arqueomagnético de la UNAM, precisó que nuestro planeta tiene un campo magnético principal tipo dipolar ligeramente desviado del eje de rotación, cuya función es protegernos de las partículas de alta energía provenientes principalmente del viento solar; es un verdadero escudo que preserva la Tierra.

 

El investigador explicó que para modelar las anomalías magnéticas se requiere conocer las magnetizaciones remanentes o termoremanentes fosilizados en rocas de la corteza que las generan, y en el caso del Bloque Jalisco son causadas por el tipo de minerales que forman las estructuras volcánicas.

 

En cuanto al estudio, las irregularidades aeromagnéticas permitieron visualizar zonas de fallamiento, información requerida para analizar la evolución tectónica, determinar recursos minerales, y si hay cuerpos de agua o grandes bloques de tierra.

 

El investigador del IPICYT y líder del estudio, Héctor López Loera, abundó que para el trabajo se utilizaron algoritmos matemáticos para mejorar las imágenes; en este caso marcamos en rojo las zonas que tienen una mayor susceptibilidad (magnética), las cuales al ser señaladas en un mapa permiten comprender mejor su distribución.

 

Con la información se generaron perfiles aeromagnéticos que evidencian el comportamiento de rocas y minerales en la zona, muestran regiones debilitadas en el terreno, permiten estimar la profundidad a donde se encuentran diversos minerales o fallas geológicas ya sea por fracturas o contacto.

 

Por ejemplo, al recrear un modelo tridimensional del Volcán de Colima se puede interpretar la forma y el tamaño de la cámara magmática, rocas encajonantes asociadas a ella y otras características geológicas y estructurales relacionadas con el coloso.

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