jueves, agosto 11, 2022

El canto de dos tintas presente en las obras de Alina Muressan

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Texto de Érik Castillo / Galería de Ivet Mendoza

Oaxaca, Oax.- La obra de Alina Muressan sintetizan modos de entender el paisaje, son un capítulo contemporáneo en el devenir de los múltiples intercambios entre artistas viajeros y regiones de México que convivieron en destino de vida.

En la obra de Alina Muressan se nota la coexistencia de elementos y componentes del arte de la pintura y del arte gráfico. En primer término, la concepción majestuosa del paisajista de la pintura académica clásica / romántica visible en la función de los aspectos de sociedad y naturaleza: evidencia de la misma concepción, la estrategia de Alina Muressan para montar episodios costumbristas dentro de locaciones panorámicas.

Por otro lado, en la serie de escenas oaxaqueñas es evidente la estética imaginativa de las viñetas que contienen los atlas cartográficos, que son compendios de conocimientos geográfico, político, social y cultural de un territorio o territorios determinados.

Cada obra de esta exposición montada al interior del exconvento San Pablo, remite desde el placer estético, pero también desde la consciencia cultural, a preguntas fuertes y diferenciadas sobre el esplendor natural de las regiones, la exotización de la cultura, el poder del paisaje, el daño industrial al ecosistema, el peso de los usos y costumbres, la belleza ancestral de las tradiciones, la ruina como revelación y la supervivencia social en la esfera popular.

El conjunto de dibujos contiene un canto poderoso a la energía vital, que tal vez podríamos ingresar a la necesidad impostergable de la ética de la sustentabilidad y la belleza.

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