miércoles, julio 24, 2024

Por alza de precios, 26% de mexicanos enfrenta inseguridad alimentaria

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En el marco del Día Mundial de la Alimentación, Uberto Salgado Nieto, investigador de la UNAM, señala que el aumento en el valor de los productos alimenticios no se había visto en los últimos 21 años

Ciudad de México.- De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), aproximadamente 3.7 %de la población mexicana vive inseguridad alimentaria severa.

Sin embargo, si se añade la disminución en la cantidad y calidad, la cifra aumenta a 26%. Es decir, casi una cuarta parte de la población —33 millones de personas, en promedio— enfrenta algún nivel de inseguridad alimentaria por el aumento de precios en los víveres.

Según el especialista del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM, Uberto Salgado Nieto, en México la cuestión alimentaria es un fenómeno complejo, puesto que los problemas de países subdesarrollados y de primer mundo, coexisten en un solo territorio.

Un ejemplo de ello es que, a la par que hay elevados niveles de desnutrición y falta de acceso a comida, el país también ocupa los primeros lugares en términos de obesidad y diabetes.

Cabe agregar que de acuerdo con lo señalado por el especialista en Gaceta UNAM, a la problemática se suman los niveles de desigualdad y pobreza que se viven en México.

De hecho, hay una cifra importante de mexicanos que viven en esa condición, puesto que alrededor del 46% de la población, según cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, situación que los hace altamente vulnerables a impactos globales del aumento de precios en los alimentos.

Según la FAO, el principal problema es la distribución y acceso a estos.

Decremento en la salud

Indica que la FAO manifiesta que el nivel de producción actual de alimentos en el orbe es suficiente para terminar con la hambruna mundial. Sin embargo, el problema es la distribución y acceso a estos. Es decir, existe un sector de la población que, por las condiciones estructurales de la economía como pobreza y desigualdad, está limitado para contar con ellos, situación que también contribuye a mayor desnutrición de estas personas.

De hecho, prosigue, cifras del boletín epidemiológico de 2021 emitido por la Secretaría de Salud, los niveles de desnutrición leve en la población mexicana se incrementaron con respecto a 2020, en 18.8 por ciento. Lo anterior significa que casi una quinta parte padeció esa carencia de 2020 a 2021. En cuanto a la desnutrición grave o extrema, se incrementó en 10.3 por ciento en ese lapso.

En el documento se indica también que esos datos pueden ser incluso superiores, porque los porcentajes están subestimados ya que solo se consideró a la sociedad que acude a los centros de salud.

Entonces, como resultado de la pandemia, la pérdida de empleo, la falta de ingresos que padecíamos a partir de 2020 y ahora estos procesos inflacionarios, limitan cada vez más la posibilidad de adquirir comestibles lo que se muestra en mayores niveles de desnutrición de la población mexicana.

Datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2020 señalan que cerca de 47% de los hogares mexicanos manifestaron preocupación, porque los alimentos no fueran suficientes para la familia. De hecho, 12.7% se quedaron sin comida por falta de ingresos, apunta Uberto Salgado.

Ante este panorama complicado para México y el resto del mundo -afirma el entrevistado- sería imposible alcanzar la meta propuesta por la FAO de poner fin al hambre en 2030. Por lo anterior, este organismo internacional debería impulsar una política solidaria (como ocurrió con el mecanismo Covax para garantizar que todas las personas del planeta tengan acceso a las vacunas COVID-19), en apoyo a las poblaciones que menos tienen, sobre todo de África, severamente afectada por los estragos del cambio climático que provoca importantes pérdidas de cosechas.

Comenta que la alimentación es la base de cualquier sistema económico, porque es el insumo principal de la fuerza de trabajo, la cual mueve al sistema económico. Por ello es importante que las personas puedan acceder a una alimentación sana y de calidad, porque es un derecho fundamental de cualquier ser humano.

El Día Mundial de la Alimentación -que se conmemora el 16 de octubre- es una fecha para recordar la importancia de comer de manera saludable y balanceada, en favor de la salud de los individuos. “Una persona bien alimentada y sana puede absorber de mejor manera los conocimientos”, asevera.

La efeméride fue proclamada en 1979 por la FAO con la finalidad de concientizar a los pueblos del planeta sobre el problema alimentario mundial, y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza. El día coincide con la fecha de la fundación de ese organismo internacional en 1945.

Nuevos escenarios

A propósito de esta conmemoración, el IIEc celebrará, del 25 al 27 de octubre, la 42 edición del Seminario de Economía Agrícola, una de las actividades académicas de mayor tradición en la entidad universitaria, cuyo propósito es realizar un balance del contexto de la seguridad alimentaria en México en este escenario pospandemia y los problemas estructurales del sector agroalimentario que estaban antes de la crisis sanitaria y que siguen sin resolverse.

El encuentro se efectuará en formato híbrido. El propósito es que se constituya en un foro de discusión para analizar los alcances y consecuencias de los nuevos escenarios y las repercusiones que pudiera tener el incremento de precio de los insumos, por ejemplo, para los pequeños, medianos y grandes productores mexicanos, además de las posibles consecuencias de la inflación para la industria de los alimentos chatarra y ultraprocesados.


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