jueves, julio 25, 2024

Huyen animales de los incendios forestales

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La fauna silvestre tiene una capacidad limitada para evolucionar en esta nueva y ardiente era conocida como el Piroceno. 

Ciudad de México.- Los incendios forestales, cada vez más frecuentes e intensos, en zonas geográficas más extensas y en estaciones más largas, contribuyen al riesgo de extinción de al menos 1660 especies animales en todo el mundo.

Es una consecuencia más del llamado Piroceno, término acuñado por el historiador del medio ambiente Stephen Pyne, profesor emérito de la Universidad Estatal de Arizona, para definir nuestros tiempos como una época marcada por la excepcional capacidad de los seres humanos para manipular el fuego.

¿Podrán los animales adaptarse a la vida en el Piroceno? En última instancia, dependerá de dos cosas, sostiene Gavin Jones, ecólogo del Servicio Forestal del USDA que estudia la evolución animal impulsada por el fuego. En primer lugar, si algunos individuos de una especie son mejores que otros para sobrevivir al fuego y a sus secuelas.

En segundo lugar, y lo más importante, si esas capacidades se deben a diferencias genéticas que los supervivientes pueden transmitir a su descendencia.

Estas son algunas de las adaptaciones al fuego que los científicos han descubierto hasta ahora.

A la espera de que pase el fuego

Algunas especies ya han desarrollado formas de sobrevivir a los incendios. En Australia, por ejemplo, el antequino de patas amarillas, un pequeño marsupial parecido a un ratón, se esconde en su profunda madriguera rocosa en estado de letargo hasta que el fuego se extingue.

Los lagartos de cuello fruncido se mantienen fuera del alcance de las llamas trepando por termiteros o árboles. Sin embargo, a medida que los incendios se hacen más intensos o duran más, estas estrategias pueden resultar contraproducentes. Si las llamas alcanzan demasiada altura, el fuego se calienta demasiado o se prolonga demasiado, incluso estos animales mueren.

Los más rápidos huyen del fuego

Otras especies que llevan mucho tiempo viviendo en zonas propensas a los incendios hacen lo mismo que los humanos: evacuar lo más rápido posible. En Estados Unidos, los lagartos de cerca orientales que viven en hábitats recientemente quemados pueden correr más rápido que sus contrapartes que viven en otros lugares, según un estudio de 2018.

Sin embargo, no está claro si esto se debe a la selección natural, que podría ocurrir si los lagartos más lentos simplemente no pudieran dejar atrás el fuego y murieran, o si puede haber otra razón por la cual los animales individuales se vuelven más rápidos en hábitats recientemente quemados.

Por ejemplo, dado que a las lagartijas les resulta más fácil calentar sus cuerpos de sangre fría en las zonas más abiertas y de color oscuro quemadas recientemente por el fuego, es posible que con el tiempo desarrollen allí músculos más fuertes.

Algunos animales sacan partido de los paisajes posteriores al siniestro. En California, por ejemplo, los búhos moteados suelen bordear los bosques gravemente quemados a la caza de pequeños mamíferos, que destacan sobre la tierra carbonizada, explica Jones.

Mimetizarse con el paisaje

Sobrevivir a un incendio es una cosa, pero sobrevivir a sus consecuencias es otra. Al igual que en Inglaterra las polillas de color oscuro evolucionaron hasta superar en número a las blancas a medida que la Revolución Industrial cubría de hollín los troncos de los árboles, hoy en día es probable que algunos animales sean más oscuros en lugares donde los incendios forestales son más recientes o habituales.

Se necesitan genes fuertes

Para que los animales evolucionen en respuesta a incendios más frecuentes, la variación genética es crucial. Aunque no se han realizado estudios genéticos específicos sobre las adaptaciones al fuego, según Jones, un estudio publicado en Science en 2020 descubrió una cantidad sorprendentemente grande de variación genética en 19 especies bien estudiadas, lo que sugiere que esos animales tienen la capacidad de evolucionar rápidamente.

Sin embargo, hay indicios de que los incendios más frecuentes o de mayor envergadura podrían comprometer la variación genética.

Una chispa de esperanza

Una mejor gestión de los incendios también podría desempeñar un papel importante en la protección de los animales del Piroceno.

«Evitar incendios accidentales es importante», destaca el ecólogo del USDA, «pero el fuego forma parte natural de muchos ecosistemas. Así que crear condiciones en las que el fuego pueda arder de forma segura y utilizar quemas controladas para eliminar parte del combustible puede evitar siniestros mayores y más intensos.»

Las quemas controladas no solo pueden evitar algunos de esos intensos infiernos modernos a los que los animales no podrían sobrevivir, sino que podrían ayudar a mantener sus adaptaciones al fuego, recompensando a los mejor adaptados y eliminando a los que no tendrían ninguna oportunidad en un incendio real.

Las quemas controladas también pueden ser una introducción relativamente suave al fuego para los animales que no tienen experiencia o no están adaptados a él, dándoles la oportunidad de aprender qué hacer cuando las cosas empeoran.

«No quiero pintar un panorama demasiado optimista», comenta Jones. «Es posible que muchas especies no puedan adaptarse con suficiente rapidez. Pero creo que hay una chispa de esperanza de que algunas lo hagan», puntualiza.

 

National Geographic Latinoamérica

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