Pobladores señalan la falta de obras de impacto social y cuestionan el destino de los recursos de la población.
Por: Adalberto Brena.
San Miguel Santa Flor, Oax.- A casi seis meses de que Maximino Ballesteros Otáñez asumiera la presidencia municipal tras la derrota de Pedro Medina Mellado, los habitantes de la comunidad expresan su descontento por la falta de obras de impacto social y la presunta mala gestión de los recursos públicos.
Señalan que, a pesar de las carencias y necesidades apremiantes, el dinero público se destina a proyectos de poca relevancia, como la construcción de una plaza de toros, mientras que las vías de comunicación permanecen en mal estado.
Los lugareños acusan a Ballesteros Otáñez de priorizar los caprichos del ex presidente municipal, como mantener en el puesto al asesor, quien recibe un salario considerablemente mayor al de los trabajadores del municipio. Esta situación ha generado una pérdida de confianza en las autoridades locales y se augura un trienio perdido para la comunidad, con grandes beneficios solo para unos pocos.
“San Miguel Santa Flor es un municipio pobre con un tesorero rico, y nadie dice nada por miedo a meterse en problemas”, declaró un habitante. La decepción se extiende a la percepción de que Ballesteros Otáñez no se preparó adecuadamente para el cargo, lo que ha traído consecuencias negativas para el pueblo.
La comunidad se mantiene atenta a los próximos meses, con la esperanza de que se tomen medidas para atender las verdaderas necesidades de San Miguel Santa Flor y promover el progreso, desarrollo y bienestar de sus habitantes.


