El Auditorio Guelaguetza vibró con la participación de representantes de los 16 pueblos originarios y del pueblo afromexicano durante las ediciones matutina y vespertina del Primer Lunes del Cerro 2026.
Fotos de Carolina Jiménez / Max Núñez / FB Turismo
Oaxaca, Oax.- Miles de almas disfrutaron de la primera edición del Lunes del Cerro 2026, donde las delegaciones de las 8 regiones de Oaxaca llenaron de música, danza y color el Auditorio Guelaguetza, en una celebración que reafirmó la riqueza cultural de los 16 pueblos originarios y del pueblo afromexicano.
Como hace 94 años, la entidad oaxaqueña ofreció su “gueza” en la edición matutina a través de las 13 delegaciones provenientes de las ocho regiones, cuyos integrantes mostraron parte de las costumbres y festividades que protagonizan en sus comunidades y vitoreaban en su entrega ¡Viva Oaxaca! ¡Viva la Guelaguetza!
La Diosa Centéotl 2026, Enid Azucena Torres Agustiniano dio la bienvenida a sus hermanas y hermanos de las ocho regiones y público asistente.

GUELAGUETZA PARA EL MUNDO
Luego de los acordes de las chirimías, el júbilo del público sacudió el auditorio ante la alegría de las Chinas Oaxaqueñas de Genoveva Medina que anunciaron el inicio de la fiesta con sus faldas de color, canastas de flores y marmotas con una muestra de la Calenda de la Virgen de la Soledad con el Jarabe del Valle.
La Delegación de Ciudad Ixtepec, con sus trajes de gala presentó fiestas populares de San Jerónimo Doctor, tirada de frutas, vela del pueblo y mañanitas al santo patrón. San Vicente Coatlán lo hizo con el Jarabe Chenteño con su singular “Que te piso el rabo culebra, y no me haces nada culebra. Que te macheteo culebra y no me haces nada culebra, culebra chenteña”.


Al vaivén de los sombreros de palma que inundaron la Rotonda de la Azucena con la Canción Mixteca, la Heroica Ciudad de Huajuapan de León arrancó la ovación del público con el “inigualable e insuperable” Jarabe Mixteco, cuya pareja evidenció la habilidad de las vueltas enrollada en la falda floral y saltos sincronizados.
San Pablo Villa de Mitla presentó Cerramiento de Palabra que muestra el compromiso comunitario de este pueblo zapoteca. La solemnidad de San Melchor Betaza con sus sones y jarabes enseñó la armonía y riqueza cultural que poseen los pueblos ancestrales de la Sierra de Juárez.
Teotongo se hizo presente con sones chocholtecos de esta comunidad. Santo Domingo Chihuitán dio muestra del tradicional convite y paseo de flores en honor a Santo Domingo de Guzmán; así también la Danza de los diablos a cargo de Collantes y Santa María Tonameca con sones y chilenas.

La majestuosa Danza de la Pluma fue interpretada por Villa de Zaachila, y el alboroto de la picardía de Santiago Pinotepa Nacional con sus sones, juegos y chilenas.
Un espectacular cierre tuvo esta primera emisión del Lunes del Cerro con la presentación de Flor de Piña por San Juan Bautista Tuxtepec, que puso de pie al público y brindó júbilo y alegría ante la sincronización lineal de sus mujeres participantes.
En hermandad, solidaridad y unión, las y los integrantes de las delegaciones se reunieron en la plataforma del auditorio para bailar y festejar la primera emisión que concluyó con juegos pirotécnicos y música de banda.


VIBRANTE CIERRE DEL PRIMER LUNES DEL CERRO
Entre el sonido ancestral de las chirimías y la presencia de la Diosa Centéotl 2026, Enid Azucena Torres Agustiniano, la emisión vespertina del Primer Lunes del Cerro 2026 abrió nuevamente el corazón de Oaxaca para compartir con miles de asistentes la máxima fiesta de las y los oaxaqueños, donde la tradición, la música y la hermandad florecen en cada encuentro.
Con un aforo superior a las 11 mil personas en el Auditorio Guelaguetza, la celebración reunió el colorido, la riqueza cultural y el orgullo de los 16 pueblos originarios y del pueblo afromexicano, que, a través de sones, jarabes y danzas, refrendaron la vigencia de una tradición que, desde hace 94 años, proyecta la identidad de Oaxaca hacia el mundo.


Durante su mensaje de bienvenida, la Diosa Centéotl destacó que la Guelaguetza representa el espíritu de compartir y fortalecer los lazos comunitarios.
«La Guelaguetza se trata de dar y recibir; juntos podemos caminar con respeto y armonía. Necesitamos del cuidado, amor y cariño de nuestra tierra y nuestra comunidad», expresó.
La fiesta comenzó con la interpretación de las Chirimías de los Valles Centrales y dio paso a un recorrido por las ocho regiones del estado mediante 14 sones, jarabes y danzas que cautivaron al público.
La delegación de San Pedro Amuzgos, de la Sierra Sur, presentó la Mayordomía del Señor San Pedro, Fandango y Carnaval Amuzgo; mientras que Teotitlán, de la Sierra de Flores Magón, deslumbró con la elegancia de sus trajes y la fuerza de su tradición.

La alegría inundó el recinto con la llegada de Ejutla de Crespo, cuyo característico grito de «¡Ya llegaron los de Ejutla!» encendió el ambiente entre aplausos y ovaciones. Posteriormente, los Sones Triquis mostraron la riqueza cultural de este pueblo originario.
La Heroica Ciudad de Huajuapan de León volvió a conquistar al público con el emblemático Jarabe Mixteco, mientras que Santo Domingo Tehuantepec presentó La Enramada, una de las expresiones más representativas de la cultura zapoteca del Istmo.
La Costa también hizo vibrar el Auditorio Guelaguetza con los Sones, juegos y chilenas de Santiago Pinotepa Nacional, así como con los Sones y chilenas de Santa María Huatulco, que llenaron de ritmo y entusiasmo la Rotonda de la Azucena.

Desde la Sierra Juárez, Tamazulápam del Espíritu Santo compartió sus tradicionales Sones y Jarabes Mixes, mientras que Santiago Juxtlahuaca evocó el misticismo de la Mixteca Baja con la vistosa Danza de los Rubios. La cultura chatina también estuvo presente con sus sones y chilenas, reafirmando la diversidad que distingue a Oaxaca.
En representación de los Valles Centrales, San Bartolo Coyotepec presentó la emblemática Danza de la Pluma, una puesta en escena que recrea el encuentro entre Moctezuma y Hernán Cortés y constituye uno de los símbolos más importantes del patrimonio dancístico oaxaqueño.
Uno de los momentos más esperados llegó con Flor de Piña, interpretada por la delegación de San Juan Bautista Tuxtepec, cuya impecable sincronía, colorido y energía puso de pie a los miles de asistentes.
El cierre de la primera emisión de la Guelaguetza 2026 estuvo a cargo de las Chinas Oaxaqueñas de Casilda Flores, quienes, entre marmotas, canastas floridas y sones tradicionales, despidieron la jornada para dar paso a un espectáculo de pirotecnia, música y alegría.
Así concluyó el Primer Lunes del Cerro 2026, una celebración que volvió a demostrar por qué la Guelaguetza es el máximo encuentro cultural de Oaxaca y uno de los festivales más representativos de México, donde la diversidad, la generosidad y la identidad de los pueblos originarios y afromexicano siguen conquistando al mundo.





