Intervención del Dr. José Valle Burián / Fotos: ambientación (Pexels)
En la cuarta sesión del encuentro “Diálogos con los padres de niños y adolescentes”, el Dr. José Valle Burián compartió información crucial sobre cómo las experiencias prenatales influyen en el desarrollo de los bebés.
Pregunta.- Dice usted que lo que el bebé aprende estando en el vientre de la madre lo mostrará al nacer. ¿Cómo se comprueba?
Respuesta.- Recién nacidos puestos en el cunero si se les hace escuchar por medio de altavoces el sonido del latido cardíaco, se tranquilizan. También si estando en el vientre materno escucharon música de Mozart o Vivaldi, así como al reconocer la voz de sus padres. Si por lo contrario, la madre presentó alteraciones emocionales durante la gestación, el bebé presentará alteración de sus ritmos biológicos: alimentación, actividad motora: duerme pocas horas, toma poco alimento, y tendrá exceso de movimientos y llanto, pues aún tiene en su cuerpo remanentes de los neurotransmisores de la madre.
Pregunta.- ¿Pero si ya no está en el vientre de la madre…?
Respuesta.- Aún quedan en el cuerpo del niño substancias químicas que la madre le transmitió, de las que poco a poco se irá liberando, pero mientras lo logra, el efecto de ellas se manifiesta en su ritmo biológico. Una situación dramática es el bebé de la madre drogadicta, que al nacer y ser separado de ella, ya no recibe “la dosis de droga” que la madre le compartía y puede presentar un “síndrome de abstinencia severo”. Muchos padres han observado que, si tienen una niña, esta puede presentar un ligero sangrado vaginal o “leche” en sus pezones, debido a las hormonas de la madre que pasaron a la bebé.

Pregunta.- ¿Si una madre presentó un estado emocional alterado durante el embarazo, el niño se afectará de por vida?
Respuesta.- Las substancias químicas de la Ansiedad, Depresión o Enojo de la madre, pasan al niño en gestación, que al nacer, lo repito, presentará alteración de su ritmo biológico, pero esa alteración es transitoria en lo que logra deshacerse de ellas e irá apareciendo su verdadera forma de reaccionar a los estímulos de su medio ambiente, a menos que…
Pregunta.- ¿A menos qué…?
Respuesta.- A menos que los padres no sepan que esas alteraciones en el sueño, llanto, actividad motora y rechazo al alimento del bebé son transitorias y lleguen a creer que tienen un “Niño Problemático” y lo empiecen a tratar con impaciencia y brusquedad y, ¡cuidado!, ese comportamiento del bebé y las reacciones de los padres pueden volverse una manera muy problemática de relacionarse entre ellos,
Pregunta.- ¿El trato que les demos a nuestros niños desde esa temprana edad, los puede volver Controlables o Incontrolables?
Respuesta.- Así es y puede suceder que, desde esa temprana edad, los padres “Clasifiquen” a sus niños como: “¡Este es el que llora mucho! O, este es el que come poco. O el que se enoja por todo O el de mala conducta”. ¡Y los tratan como “¡Niños difíciles”, sin realmente serlo!
SOBRE EL DR. JOSÉ VALLE BURIÁN
Es médico egresado de la Facultad de Medicina de la UNAM., con especialidad en Psiquiatría General y Psiquiatría de Niños y Adolescentes de la División de Posgrado de
la Escuela de Medicina de la UNAM. También es Terapeuta Familiar por el Instituto de la Familia.A.C. Y Criminología por el Instituto de Ciencias Penales (INACIPE).
Se ha desempeñado como Clínico y Docente de Instituciones dedicadas a la atención de Niños y Adolescentes y sus Familias: Instituto de Salud Mental e Instituto Nacional de Pediatría. También como Profesor de Psicología Médica y Psiquiatría UNAM.



