En la iconografía prehispánica de la transición al Clásico Tardío, la representación de las prácticas agrícolas integró símbolos de fertilidad, plantas sagradas y personificaciones divinas vinculadas al ciclo del cultivo y la tierra.
Procedente de la Zona Arqueológica de Cacaxtla – Xochitécatl, Tlaxcala, y resguardada en el Museo de Sitio de Cacaxtla, esta urna destaca por su complejo trabajo de modelado alfarero y acabado policromado. La pieza presenta en su parte frontal a tres personajes que articulan una escena de marcado carácter ritual.
El personaje principal aparece ataviado con un tocado zoomorfo, orejeras, collar y un cinturón decorado con caracoles; de sus pies brotan dos plantas estilizadas de cacao. A sus costados, dos figuras descalzas ataviadas con taparrabos complementan la narración visual: una de ellas porta un palo sembrador (*coa*) y la otra una trompeta de caracol, instrumentos vinculados directamente con la siembra y el llamado ceremonial a la lluvia.
Dato: El cacao no solo poseía un alto valor como fruto ceremonial y unidad de cambio en Mesoamérica, sino que en la iconografía de Cacaxtla suele aparecer asociado al Inframundo y a la fertilidad del suelo, simbolizando la regeneración constante de la vida vegetal.

