Intervención del Dr. José Valle Burián / Foto: ambientación.
En la sesión 8 del ciclo de charlas Diálogos de con los padres de niños y adolescentes, el Dr. José Valle Burián, especialista en Psiquiatría Infantil y del Adolescente, abordó diversas alteraciones del sueño que suelen aparecer durante la primera infancia. A través de preguntas de los asistentes, el experto detalló las causas, características y recomendaciones para cada caso.
Pregunta.- Mi niña de tres años ya duerme sola en su cuarto, pero últimamente se despierta llorando y con miedo y corre a nuestro cuarto para decirnos que tuvo “un sueño feo”, que alguien se la iba a llevar. La consolamos, le aseguramos que ahí estamos para protegerla, la llevamos a su cuarto y después de unos minutos vuelve a dormirse. ¿Qué le está pasando?
Respuesta.- Esta es una de las alteraciones del sueño que se llama Pesadilla. El o la niña, despierta asustado, tal vez llorando y les cuenta a sus padres que tuvo un “sueño feo”, a veces puede dar detalles de lo que soñó y después de que le aseguran que todo está bien, aunque tardará unos minutos en volver a dormirse. Esto tiene relación con algún evento que lo asustó: una película, un cuento de espantos, una pelea entre los padres. A la mañana siguiente recuerda el evento y lo refiere. Si los padres están pendientes de lo que sucede alrededor de la niña: Tv, juegos, cuentos, riñas entre ellos, etc., el problema desaparece.
Pregunta.- Mi niño de cuatro años despierta asustado, con la mirada fija en un punto, parece que ve cosas que lo atemorizan, habla con palabras que no le entendemos, tira manotazos, no nos reconoce, lo abrazamos, tratamos de tranquilizarlo y con algo de resistencia lo acostamos y se duerme casi enseguida. Al otro día le preguntamos qué soñó o qué le pasó durante la noche, pero no recuerda algún detalle. ¿Qué problema tiene?
Respuesta.- En este caso estamos ante lo que se llama “Terror nocturno” y, también tiene relación con eventos estresantes para el niño, pero aquí hay un fondo de “Inmadurez de su sistema nervioso”. Este problema y los otras alteraciones del sueño mencionadas, generalmente desaparecen después de los cinco años por la madurez que el niño va logrando en su desarrollo. El manejo de esta situación ha sido bien descrito por los padres: Contenerlo, hablarle con palabras tranquilas y enseguida acostarlo y seguramente volverá a dormirse enseguida.
Pregunta.- ¿Estas alteraciones del sueño dejan consecuencias en los niños?
Respuesta.- No es lo esperado, a menos qué suceda lo que un niño de cinco años nos refería: “Me voy a mi cama y me duermo, pero mi papá me despierta gritándome y dándome nalgadas”. El niño tenía Terrores Nocturnos, que el padre al no tener información de este tipo de problemas se desesperaba al no poder tranquilizar al niño lo sometía a un manejo violento,
Pregunta.- ¿Y en el caso de mi niño que es sonámbulo?
Respuesta.- “El niño que camina dormido”. Se ha documentado que existe un factor hereditario, uno de los padres puede tener este tipo de alteración del sueño. En esta situación el niño se acuesta y se duerme, pero una o dos horas después se levanta de su cama, camina por los cuartos, va al cuarto de sus padres, los ve “sin verlos” y puede tener conductas complejas o aún riesgosas.: Unos padres nos reportaban que su niño tomaba el zapato del papá y ahí orinaba, Otro niño llegó a abrir la puerta que daba a la calle y salirse, afortunadamente los padres se dieron cuenta y en adelante reforzaron las cerraduras. Este problema generalmente desaparece en la adolescencia, pero puede persistir hasta la edad adulta. El hablarle tranquilamente y conducirlo a su cama hace que el niño se duerma pronto, Al día siguiente no tiene recuerdo de ese episodio.
Pregunta.- Nuestro niño rechina los dientes mientras duerme, ¿a qué se debe esto?
Respuesta.- Esta situación del rechinar de dientes y el “hablar en sueños” pueden estar reflejando situaciones de la vida cotidiana que enfrenta el niño con relación a su medio familiar o social las que le son difíciles de entender o manejar y que le causan ansiedad la cual se manifiesta al dormir con el rechinar de dientes o hablar dormido. Eventos como discusiones entre los padres, algún abuso de un niño mayor, el regaño de un profesor del Jardín de Niños, etc., además también en estos casos el factor hereditario puede estar presente. Si el rechinar de dientes o Bruxismo como se le conoce, es muy severo es necesario consultar al Odontólogo para que le prescriba una “guarda” que evite el desgaste de sus dientes.
Pregunta.- Mi niña de dos años cuando quiere algo y se lo niego se pone a llorar y de repente deja de respirar y se desmaya. Hemos probado de todo para “hacerla volver en sí”, como soplarle en la cara, hablarle, cargarla, echarle un poco de agua, darle respiración boca a boca, hasta darle un par de palmadas y después de un rato vuelve a llorar y va volviendo poco a poco en sí y nos ve a su derredor todos alarmados y con manejos diferentes: Unos la cargan y la consuelan, otros le dan el objeto que se le negó o le ofrecen un juguete, en fin, todos le dan atenciones. ¿Qué podemos hacer?
Respuesta.- Esta es una situación no grave de “apnea”, o sea dejar de respirar por unos segundos y pérdida de la conciencia que pueden presentar algunos niños en la edad de la lactancia y preescolares, entre los seis meses y los 5 años. Se le conoce como Espasmo del sollozo y se presenta por negarle algún objeto, un regaño, miedo o dolor. El niño, dicen los padres, pega un grito y deja de llorar y respirar y se pone pálido o morado y se desmaya. Esta reacción del niño no es grave, pero es muy aparatosa y por lo tanto causa en los padres una gran reacción de alarma.
SOBRE EL DR. JOSE VALLE BURIAN.
Es médico egresado de la Facultad de Medicina de la UNAM., con especialidad en Psiquiatría General y Psiquiatría de Niños y Adolescentes de la División de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM.
También es Terapeuta Familiar por el Instituto de la Familia. A.C. Y Criminólogo por el Instituto de Ciencias Penales. Se ha desempeñado como Clínico en el Instituto de Salud Mental DIF., y en el Instituto Nacional de Pediatría y Profesor de Psicología Médica y Psiquiatría en la UNAM.

