Fue aprobado con 86 votos a favor y 42 en contra; el dictamen fue enviado a los congresos estatales para su análisis y eventual ratificación.
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Ciudad de México.- El Senado de la República aprobó este martes 29 de septiembre la reforma constitucional que prohíbe a quienes aspiren a la Presidencia de la República, a los gobiernos estatales y a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México tener doble nacionalidad. El proyecto, enviado por la Cámara de Diputados, fue aprobado con 86 votos a favor y 42 en contra, y ahora será turnado a los congresos de las entidades federativas para su análisis y eventual ratificación.
La reforma busca modificar los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. El senador Óscar Cantón Zetina, en representación de Morena, defendió la iniciativa argumentando que no elimina ningún derecho político ni cancela ninguna nacionalidad, sino que busca prevenir posibles “tentaciones, ambiciones y traiciones” contra el país, como las que se vivieron durante los gobiernos de Santa Anna y Porfirio Díaz.
Sin embargo, la reforma generó controversia. Laura Esquivel Torres, del PAN, criticó la modificación, afirmando que envía el mensaje de que “los migrantes son menos mexicanos, no tienen los mismos derechos”. Esquivel lamentó que los connacionales deban renunciar a parte de su historia para aspirar a representar a México y pidió no “quitarle el derecho a ser votado al que tuvo que irse”.
Por su parte, María del Rocío Corona Nakamura, del PVEM, aseguró que la reforma no criminaliza a los migrantes, sino que establece la nacionalidad única para quienes aspiren a gobernar, “para que no ande con medias tintas”, enfatizando la importancia de fortalecer el patriotismo y la soberanía nacional.
Alejandro Moreno Cárdenas, del PRI, argumentó que tener otra nacionalidad no convierte a nadie en enemigo de la patria y que pretender que un documento determina la lealtad es “una ocurrencia peligrosa y una ofensa para nuestros paisanos”. Rechazó que se use la Carta Magna para crear mexicanos de primera y segunda.
Lizeth Sánchez García, del PT, defendió la reforma como una medida para proteger la soberanía nacional, argumentando que existen intereses ajenos que buscan influir en decisiones que corresponden a los mexicanos. Sánchez aclaró que la reforma no elimina la doble nacionalidad ni desconoce a las familias binacionales.
Luis Donaldo Colosio Riojas, de Movimiento Ciudadano, señaló que la reforma confunde la ciudadanía con la nacionalidad, afectando a personas cuyo único vínculo con otro país es haber nacido en él. A estas personas, dijo, “les estamos diciendo desde la Constitución que su nacionalidad de origen las hace sospechosas de deslealtad”.
Posteriormente, se presentaron reservas al dictamen por parte de Clemente Castañeda Hoeflich (MC), Maki Esther Ortiz Domínguez (PVEM) y Manlio Fabio Beltrones Rivera (sin grupo parlamentario), pero fueron rechazadas por la asamblea. Con los artículos reservados en los términos del proyecto, el Senado aprobó la reforma en lo particular con 86 votos a favor y 42 en contra. El dictamen será enviado a los congresos estatales para su análisis y eventual ratificación.


