El karate combina preparación física, concentración y valores que van más allá del tatami.
Es una de las artes marciales más practicadas en el mundo; más allá de los golpes, patadas y proyecciones, su principal objetivo es desarrollar una forma de vida basada en la disciplina y el respeto.
De acuerdo con Xhunashi Caballero, el karate es un deporte muy completo que exige al máximo a quienes lo practican, tanto física como mentalmente: “Es uno de los deportes más completos porque cumple con la exigencia de un atleta de alto rendimiento, con todas las complicaciones que se necesitan, así como desarrollar valores bien cimentados para poder construir a un buen ser humano”, explica.
La disciplina, reconocida por la Federación Mundial de Karate (WKF), cuenta con dos modalidades: kata y kumite.
En el kata, los karatecas ejecutan una serie de técnicas que simulan un combate contra uno o varios adversarios. Puede realizarse de manera individual o por equipos de tres integrantes. La precisión, el carácter, la explosividad y el control son fundamentales para ejecutar cada movimiento sin errores.
El kumite, por su parte, es un combate uno contra uno que tiene una duración de tres minutos. Los competidores utilizan las protecciones reglamentarias y ponen a prueba su velocidad, técnica, concentración y capacidad de reacción para conseguir puntos.
Para Xhunashi, practicar karate requiere mucho más que preparación física, implica velocidad, fuerza, coordinación y equilibrio deben combinarse con concentración y capacidad de reacción: “Somos un deporte de combate y siempre debemos estar alerta, pensando y ejecutando al mismo tiempo”.
Pero si hay algo que distingue al karate para Xhunashi es todo lo que ha significado fuera de la competencia: “En mi vida representa completamente todo lo que soy, todo lo que me formó el karate es parte de mi vida siempre”.
A través de este deporte pudo competir en diferentes partes del mundo, estudiar una licenciatura y una maestría y construir una familia.
Hoy, busca compartir todo lo que recibió a través del karate y promover su práctica en su estado natal, Oaxaca.
“Así como me cambió la vida el karate, y me permitió competir en todo el mundo, estudiar y tener una familia donde soy muy feliz, ahora lo tengo que compartir y promover para que tengan las mismas oportunidades que yo”, concluye.
En el karate, cada técnica cuenta, pero también cada aprendizaje; para Xhunashi, el verdadero valor de este deporte está en cómo puede transformar no solo a un atleta, sino también a la persona que existe detrás del uniforme.

