Nayarit, siglos de tradición y música. Durante el periodo Clásico (650-200 d.C.), las culturas del Occidente de México desarrollaron una notable tradición alfarera vinculada a las llamadas tumbas de tiro, donde la cerámica representó escenas de la vida cotidiana, rituales y expresiones musicales.
Entre estas piezas destaca una figurilla de barro de 18 centímetros de altura, procedente de Nayarit y resguardada en la colección del Museo Nacional de Antropología (inv. 10-0002418). La escultura representa a un músico sentado mientras ejecuta un tambor, en una escena que permite acercarse a las prácticas ceremoniales y festivas de las sociedades de la región.
Modelada, engobada, punzonada y pulida, la pieza conserva una detallada policromía en tonos negro, blanco y rojo, además de franjas de pintura corporal y facial. El personaje luce tocado, orejeras, nariguera, collar y brazaletes, elementos que evidencian la relevancia del adorno corporal y de quienes participaban en actividades musicales y rituales.
Más que simples objetos funerarios, estas esculturas antropomorfas recreaban escenas de la vida social y ceremonial. En la cosmovisión del Occidente mesoamericano, el músico representado con su tambor parece mantener vivo, incluso en el mundo subterráneo, el ritmo de una sociedad donde la música acompañaba los rituales, las celebraciones y la memoria de los muertos.

