Jan Bojarski falsificó durante años billetes capaces de engañar al Banco de Francia, su historia la cuenta Jean-Paul Salomére en “La copia perfecta”; el filme forma parte de la edición 30 del Tour de Cine Francés.
Por: Lupita Thomas / Agencia Quadratín Oaxaca.
Oaxaca, Oax.- Jan Bojarski falsificó durante años billetes capaces de engañar al Banco de Francia, pero Reda Kateb no encontró en él a un delincuente convencional.
“Para mí el artista es mucho más importante que el delincuente y que el lado fuera de la ley del personaje”, explicó el actor francés en entrevista con medios mexicanos, previo al estreno de La copia perfecta en la edición 30 del Tour de Cine Francés.
Dirigida por Jean-Paul Salomé, la cinta recupera una historia real de la Francia de la posguerra. Bojarski era un ingeniero polaco que llegó al país como refugiado y trató inicialmente de abrirse camino con sus inventos.
Las puertas se le cerraron. Sin una situación legal que le permitiera registrar sus creaciones y enfrentado también a la discriminación hacia los inmigrantes, terminó utilizando su talento en otra dirección.
La fabricación de billetes falsos se convirtió entonces en una actividad clandestina que mantuvo durante años y que, en la película, adquiere tanto la tensión de un thriller como la minuciosidad de un trabajo artesanal. Kateb trabajó con especialistas para aprender la pronunciación del polaco y también los movimientos de Bojarski frente a las máquinas construidas para recrear su taller.
Repitió durante horas los mismos gestos hasta comprender algo que terminó siendo esencial para su personaje. “Me permitía sentir hasta qué punto este hombre podía sentirse bien repitiendo los gestos en su taller, en un mundo que controlaba mucho más que el de su familia y el de la vida cotidiana”.
La observación ayuda a entender al Bojarski que construye Kateb. Un hombre reservado, meticuloso y entregado a una búsqueda de perfección que parece importarle incluso más que el dinero obtenido de sus falsificaciones.“En cuanto terminaba un billete, tenía que copiar otro. Estaba esta búsqueda permanente de perfección”.
El propio actor evita definirlo como héroe o antihéroe.
“Eso es lo que me conmovió en este personaje, que se parece un poco más a la vida y sus contradicciones, más que un personaje que se identificaría inmediatamente como bueno, malo, fuerte o débil”.
Kateb habla incluso de Bojarski como un artista desconocido, obsesionado con dominar una técnica que había llevado prácticamente a la perfección. El falsificador mantuvo una doble vida mientras el comisario Mattei seguía durante años el rastro de aquellos billetes. Bastien Bouillon interpreta al policía encargado de la persecución y Sara Giraudeau a Suzanne, la esposa de Bojarski, quien termina compartiendo el peso de su secreto.
Para Kateb, el origen migrante del personaje tampoco podía separarse de la historia. Recordó sus propios orígenes argelinos y checos y las historias familiares marcadas por la guerra y la precariedad. En el comienzo de la película, señaló, Bojarski intenta encontrar un lugar legal para sus inventos, pero una y otra vez se lo impiden.
“Francia no nos quería y tú tomaste su dinero”, le dice otro personaje.
Kateb encuentra ahí algo “anarquista” y hasta una veta de Robin Hood, aunque con una diferencia importante. Bojarski no roba directamente a la gente, sino que desafía al Banco de Francia y, con ello, a una de las instituciones centrales del Estado. Su talento terminó por fascinar incluso a quienes lo persiguieron.
Después de su captura, la policía lo sacó durante varios días de prisión para llevarlo nuevamente a su taller y filmarlo mientras mostraba paso a paso cómo había conseguido fabricar los billetes. Esas imágenes reales aparecen al final de la película. “Se ponía su mandil, su corbata”, recordó Kateb.
La policía documentó su método y después el taller fue inutilizado para impedir que alguien pudiera reproducirlo.
El actor conoció otra parte de la historia durante el rodaje, cuando la hija de Bojarski visitó al equipo. Kateb no había querido conocerla antes porque ya sabía, por experiencias anteriores, la responsabilidad que implica interpretar a una persona real frente a su familia.
Cuando llevaban cerca de dos tercios de la filmación, ella apareció en el comedor y lo besó llamándolo “papá”.
La mujer llevó fotografías familiares y billetes auténticos fabricados por su padre. Para Kateb, su presencia dejó ver cuánto había pesado aquella historia sobre una familia que durante décadas convivió con la figura de un hombre considerado criminal.
“Sentí que para ella había algo casi reparador en esta película”.
No hubo, sin embargo, una reparación semejante para Bojarski. Kateb contó que, según su hija, después de pasar años en prisión salió convertido en un hombre “totalmente apagado”.
Bojarski había llegado a creer que el propio Banco de Francia podría contratarlo para utilizar sus conocimientos en la fabricación de billetes más seguros, de la misma manera que actualmente un especialista informático puede pasar de vulnerar un sistema a trabajar en ciberseguridad. Eso nunca ocurrió.
La copia perfecta, producción francesa de 2025, reúne a Reda Kateb, Sara Giraudeau y Bastien Bouillon bajo la dirección de Jean-Paul Salomé. Con una duración de 128 minutos, mezcla drama y thriller mientras sigue durante varios años la vida clandestina del falsificador y la persecución que terminó por descubrirlo.
La película forma parte de la edición 30 del Tour de Cine Francés, organizado en México por Nueva Era Films, Cinépolis, la Embajada de Francia y la Federación de Alianzas Francesas.
Para Kateb, interpretar a Bojarski significó alejarse del delito para intentar comprender al hombre que había detrás.
“Lo que me interesa es explorar la humanidad en todas sus formas”.
Y en esa búsqueda encontró a un inmigrante que quiso ser inventor, terminó falsificando dinero y consiguió algo que durante buena parte de su vida le había sido negado, el reconocimiento de una habilidad extraordinaria.

