El bienestar animal va más allá de la simple afectividad; se construye con decisiones concretas que impactan su alimentación, salud, ambiente, comportamiento y la forma en que interactuamos con ellos.
La ciencia del bienestar animal reconoce que evitar enfermedades o lesiones no es suficiente; también es fundamental garantizar su comodidad, seguridad, la posibilidad de expresar comportamientos propios de su especie, la interacción social y experiencias positivas.
Un paso importante en México
El 29 de septiembre de 2026, el Senado de la República aprobó el dictamen de la Ley General en Materia de Bienestar, Cuidado y Protección de los Animales, con 115 votos a favor y uno en contra. El proyecto ahora se encuentra en la Cámara de Diputados para su análisis.
Esta ley incorpora los cinco dominios del bienestar animal —nutrición, ambiente, salud, comportamiento y estado mental— como base para evaluar su bienestar.
En el marco del Día Mundial de los Animales, celebrado el 4 de octubre, la Dra. Claudia Edwards, directora de programas de Humane World for Animals México, enfatiza la importancia de una visión integral del bienestar animal.
No basta con asegurar su alimentación y salud; también debemos proporcionarles un entorno adecuado, permitirles expresar comportamientos naturales y fomentar experiencias que contribuyan a un estado mental positivo, en línea con el Modelo de los Cinco Dominios.
Cinco dominios, cinco acciones concretas
- Nutrición: Asegurar agua limpia y disponible, así como una alimentación adecuada para cada especie, edad y condición. Evitar ofrecer alimentos “por cariño” si pueden ser perjudiciales.
- Ambiente físico: Crear un espacio donde los animales puedan estar bien, con sombra, refugio, una zona limpia y cómoda para descansar y protección contra el calor, frío, ruido y otras condiciones que les generen malestar. En animales confinados, ofrecer oportunidades para explorar y elegir.
- Salud: Realizar revisiones veterinarias periódicas, mantener al día las vacunas y la prevención de parásitos, y estar atentos a cambios en su conducta, apetito, movilidad o dolor. Considerar la esterilización responsable como parte de una estrategia integral de salud y bienestar.
- Interacciones conductuales: Permitir que los animales exploren, olfateen, jueguen, busquen alimento, descansen y convivan de acuerdo con las necesidades de su especie. Ofrecer opciones y observar sus elecciones en lugar de obligarlos a realizar ciertas acciones.
- Estado mental: Cambiar la pregunta “¿Está vivo?” por “¿Cómo se siente?”. Observar señales de miedo, ansiedad, dolor, frustración, aburrimiento o aislamiento, pero también de interés, calma, confianza y juego. Recordar que la interacción humana puede ser una fuente de seguridad o de estrés, dependiendo de nuestro comportamiento.

De la celebración a la responsabilidad
Para Humane World for Animals, el bienestar animal implica también la prevención del sufrimiento. Esto incluye acercar servicios veterinarios a las comunidades, promover la tenencia responsable, fortalecer la educación, mejorar la atención de animales vulnerables y fomentar políticas y prácticas que reconozcan sus necesidades y experiencias.
El mensaje de la organización para este 4 de octubre es claro: cada persona puede ser una influencia positiva en la vida de un animal. No se requiere de acciones extraordinarias, sino de una mayor atención, observación y acción responsable.
“El bienestar animal empieza con algo muy sencillo: preguntarnos qué necesita ese animal y qué podemos hacer hoy para que esté mejor”, concluye la Dra. Edwards.


