Conanp, autoridades y comunidades de la Costa de Oaxaca impulsan una estrategia para conservar la especie, fortalecer el aprovechamiento sustentable y preservar el conocimiento indígena ligado a la tintura artesanal.
Fotos: Conanp.
Pinotepa de Don Luis, Oax.- La costa de Oaxaca se convierte en escenario de un esfuerzo conjunto por preservar una tradición ancestral y un valioso recurso natural: el caracol púrpura (Plicopurpura pansa). La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), en colaboración con el Gobierno del Estado de Oaxaca, autoridades municipales y comunidades indígenas, implementa la Estrategia Integral para la Conservación Biocultural del caracol púrpura.
Esta iniciativa busca garantizar el aprovechamiento sustentable de esta especie y proteger el patrimonio cultural y económico que representa para el pueblo de Pinotepa de Don Luis. El caracol púrpura, a simple vista discreto, es la fuente de una tintura natural de un intenso tono púrpura, cuya elaboración requiere conocimientos tradicionales complejos y un profundo respeto por la naturaleza.

Desde tiempos prehispánicos, pueblos indígenas, principalmente los mixtecos, han cultivado el arte de extraer la tinta del caracol sin dañarlo. Este proceso, conocido como ordeña, consiste en recolectar al molusco durante la marea baja, estimularlo para que libere su secreción y devolverlo sano a su hábitat. La tinta, inicialmente blanquecina, se transforma con la exposición al sol en un vibrante púrpura, símbolo de poder y espiritualidad en diversas culturas antiguas.
La tinta de caracol púrpura se ha utilizado históricamente para teñir hilos de algodón con los que se elaboran textiles rituales y ceremoniales. Actualmente, los tintoreros y artesanos de la comunidad de San Pedro Tututepec son los principales guardianes de esta práctica. Sus textiles, teñidos con esta tinta milenaria, son una manifestación estética de gran belleza y un vehículo de identidad, memoria colectiva y resistencia cultural.

Sin embargo, esta tradición enfrenta amenazas como la sobreexplotación, la contaminación del hábitat marino y regulaciones inadecuadas, que han reducido significativamente las poblaciones del caracol púrpura. Además, la falta de reconocimiento legal del trabajo de los tintoreros pone en riesgo tanto al molusco como al saber ancestral asociado a su uso.
La Estrategia Integral para la Conservación Biocultural del caracol púrpura busca regular y proteger ambientalmente la especie, fortalecer el desarrollo artesanal local y mejorar el bienestar socioeconómico de las familias en la región costera. Con esta alianza estratégica, se busca sumar esfuerzos por la conservación y la justicia social de las comunidades originarias, asegurando la continuidad de esta valiosa tradición para las futuras generaciones.



