La exposición Porque ahora pienso en ti, más que ayer, mucho más, que se inaugurará el sábado en el Museo del Estanquillo. Colecciones Carlos Monsiváis, celebra el vigésimo aniversario del recinto a la vez que rinde homenaje a su fundador a 16 años de su partida. La muestra se organiza en cinco capítulos o entornos a cargo de la artista Betsabeé Romero, mientras Armando Colina, presidente de la Asociación Cultural El Estanquillo, ha dispuesto una sexta sala dedicada a su entrañable amigo fallecido en 2010.
El espacio concebido por Colina parte de una fotografía “asombrosa” de Flor Garduño en la que capta al escritor “con una dulzura que nunca vi en la vida real”. Aparte, “me dieron una foto tomada en la Arena México en la que aparecen Monsiváis, Francisco Toledo, con su hijo (ahora Dr. Lakra), Alejandro Brito –actual director del Estanquillo–, Liliana Kochen, esposa del dueño de la empresa, y Mariana Yampolsky”. También es de la autoría de Flor Garduño. Se incluyen, además, tres cuadros de Toledo alusivos a la lucha libre y un texto de Monsiváis sobre el tema, su único de ficción.
Colina, director de la Galería Arvil, agrega: “el maestro Toledo y Monsiváis han sido parte de mi vida. Hicimos intercambio de personalidades, cada quien la suya, yo aportaba y recibía. Fue realmente una lección de vida maravillosa tener la oportunidad de convivir con un genio como Monsiváis y otro como Toledo. Yo aportaba, ellos aportaban, intercambiábamos. Un ejemplo es la carpeta Nuevo catecismo para indios remisos. Se le propuso a Toledo, se interesó; con mi socio Víctor Acuña (1939-2021) activábamos, proponíamos. Hicimos equipo”.
Sobre la participación de Romero como artista y curadora, Colina señala que se basa mucho en los libros de Monsiváis y su filosofía, ya que “su literatura es única; creó un nuevo lenguaje”. La responsable del título de la exposición asegura que en los últimos tiempos la ausencia del cronista y periodista “se nos hace más profunda a cada oportunidad en que los rituales del caos se hacen tan presentes y se exacerban. Monsiváis fue un gran autor y protagonista de la actualidad cultural del mundo y por eso es más que pertinente pensarlo, más que ayer, mucho más”.
Para Romero, los textos del también activista “nos siguen señalando caminos”. De allí, la importancia de “retomarlos también con el valor premonitorio que tuvieron frente a temas tan actuales como las nuevas y amenazantes tecnologías, esas formas de poder en manos de hiperpoderosos que ejercen una autoridad obscena e injustificada. Personajes con avidez mórbida de ganancias económicas que dirigen nuestros gustos y comportamientos de modos que nadie hubiera imaginado”.
La exposición homenajea a la pluma “todo terreno” de Monsiváis: “se entreteje entre las miles de máscaras de una misma, pero múltiple ciudad, como él observaba, caminaba, leía y escribía incesantemente, donde la lucha diaria era como un ring, a veces como una pista de baile o un vagón de Metro, donde la ficción y la realidad, la crónica y una literatura altamente propositiva alcanzaron territorios a los que siempre queremos regresar y donde encontraremos algo nuevo en un diálogo que dio luces para caminar de formas innovadoras en el texto y en las calles”.
Porque ahora pienso en ti… explora cinco temas en los que la mirada opera desde diferentes dispositivos que metafóricamente hablan de la forma y la mecánica de su escritura en relación con distintos territorios simbólicos. Primero, “Monsiváis el detective”, de lo minúsculo o disminuido y devaluado, de lo que el mundo ha dejado fuera de escena o extraído de la visibilidad. En este espacio se imponen lupas intervenidas, con personajes, grupos o escenas que el autor no sólo descubrió con su lupa interior, sino con los que participó activamente.
En “Monsivaís, la máscara y el ring”, El Santo es un punto clave entre las más significativas e importantes dicotomías en las que se mueve su reflexión acerca de la identidad y la lucha de clases, de género, entre lo colectivo e individual, entre lo sociológico y sicológico.
El protagonista del tercer apartado son sus lentes, ya que eran icónicos y fueron un artefacto connatural a su imagen, su presencia, su actuación en el mundo real y ficticio. Para los efectos de la exhibición, un conjunto de anteojos fueron intervenidos para “acercarse con otra luz y otros colores a sus paisajes simbólicos”.
“Monsiváis y la movilidad desde un espejo fragmentado” anima un cuarto núcleo. De acuerdo con Romero, el escritor “también espejeaba en su andar. Su mirada tenía una condición fragmentada, ya que estuvo atravesada por múltiples fronteras, líneas divisorias que separan y niegan, pero que él no respetó, sino todo lo contrario”. Las intervenciones de Romero concluyen con “Monsiváis y el televisor apagado”, que recrea un entorno familiar con muebles y televisores apagados, pero iluminados por su relieve.
El Museo del Estanquillo se ubica en Isabel la Católica 26, Centro Histórico.
Con información de La Jornada

